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martes, 1 de enero de 2013

Hago planes para el 2013...¿cómo cumplirlos?



MAÑANA EMPIEZO...

Año tras año cuando llegan estas fechas todos tenemos un montón de buenas intenciones y objetivos para el nuevo año: “voy a ir al gimnasio”, “voy a adelgazar con un régimen estupendo”, “voy a comer sano”, “voy a ser más organizado/a”, “voy a dejar de fumar”,...

Pero cuando pasa el primer mes... ¡a veces aguantamos hasta el segundo! Toda esta lista de buenas acciones se queda en... intenciones incumplidas. Lo curioso de esto es que todos los años, uno tras otro, hacemos lo mismo y nos proponemos las mismas cosas que nunca terminamos de alcanzar.

Para que por fin intentemos conseguir alguna de las estupendas metas que nos proponemos, os dejo un decálogo a tener en cuenta a la hora de poner en marcha esa lista de buenas acciones:

1.       Plantéate si realmente quieres llevar a cabo ese objetivo. Muchas veces comenzamos el año con un montón de propósitos que querer hacer y cambiar pero realmente son deseos que exteriorizamos como algo ideal pero que no estamos dispuestos o preparados para llevar a cabo de momento.



2.      Haz planes a corto plazo. Para uno o dos meses. Así es más fácil conseguirlo y nos será más sencillo alcanzar la meta y sentirnos bien. Al cumplir ese plazo podemos ponernos otro, pues tendremos la sensación de que sí somos capaces. Esto nos subirá la autoestima y nos dará fuerzas para continuar. 

3.       Describe tus propósitos minuciosamente. Debemos describir de forma detallada cuál va a ser nuestra forma de cumplir esa meta u objetivo que nos hemos propuesto, es decir, debemos describir un plan de acción. Por ejemplo: si es “hacer vida sana”, describiremos lo que nos hemos propuesto hacer para conseguirlo: comer cinco veces al día durante dos semanas detallando los menús a ingerir, ir al gimnasio antes de ir a trabajar los martes, jueves y sábados,...



4.      Ten en cuenta tus limitaciones. Los objetivos que nos propongamos han de ser realistas, de este modo los podremos cumplir. Las metas alcanzables nos ayudan a sentirnos bien con nosotros mismos y animarnos a proponernos nuevos retos. 

5.      Apunta tus objetivos en un lugar visible. Esto nos ayudará a que todos los días los tengamos presentes y no se nos olvide o pospongamos para otro momento. La nevera, el espejo del baño, en el armario de nuestra ropa,... cualquier lugar visible es bueno para que todas las mañanas seamos conscientes de que tenemos un compromiso con nosotros mismos.



6.      Detalla algunos “premios o caprichos” que te darás al final de la semana si cumples tus objetivos. Pequeños premios en “etapas” nos ayudarán a mantener la motivación y la ilusión de manera sostenida durante la semana. Un baño especial el domingo, una tarde de cine, un SPA, esa pastel que te entusiasma, etc.



7.      Compártelo con tus amigos y/o familiares. De esta manera adquirirás un compromiso no sólo contigo, sino también con los que te rodean, por lo que te será más difícil posponer tu acción y te comprometerás a llevarla a cabo hasta el final.



8.     Fija una fecha de comienzo. Antes de empezar de un día para otro, debemos tener bien detallado los pasos anteriores. Cómo lo vamos a hacer, nuestras listas a la vista, compartido con nuestros amigos, etc. Esto requiere un tiempo, además debemos mentalizarnos y tomar conciencia de que vamos a llevar a cabo nuestro reto. Por tanto, vamos a fijar una fecha de comienzo en la que ya sepamos que tenemos todo preparado para comenzar. Esta fecha no ha de ser de un día para otro, pero tampoco debemos dejar pasar mucho tiempo para que no perdamos la motivación y el entusiasmo. De tres a cinco días vista estaría bien.



9.      Analiza tus acciones al final del día. Al volver a casa un momento de relajación y análisis de lo hecho durante el día es un buen ejercicio de reflexión donde felicitarnos por las acciones y corregir aquello que creamos que no hemos terminado de hacer como deseábamos.

10.  Al finalizar la semana... ya hemos cumplido la primera semana y estamos entusiasmados porque llega nuestro pequeño momento especial... 

¡a disfrutar de nuestro premio y coger fuerza para la siguiente!


M Rosa del Rincón


CONSIDERACIONES FINALES

Lo que con este documento se pretende es dar una orientación rápida y una idea general sobre la forma en que nosotros creemos que se debe actuar a la hora de cómo llevar a cabo objetivos y metas, puesto que es de actualidad durante el comienzo del nuevo año. 
En ningún caso pretende ser una guía exhaustiva sobre este tama, por lo que no debe ser tomada como tal.
Si cree que necesita ayuda u orientación al respecto, pueden consultar con nosotros que estaremos encantados de guiar su proceso.

M Rosa del Rincón (Consulta de Psicología) 
Para ampliar la información o cualquier duda que se pueda tener al respecto se pueden poner en contacto a través de info@mrosadelrincon.es o del tlf: 622 649 066



jueves, 11 de octubre de 2012

Las apariencias...

LA RATITA PRESUMIDA

Érase una vez que se era, una rata muy trabajadora, que tenía por hija una ratita muy presumida, a la que le gustaba pasarse el día estirándose los bigotes y tostándose al sol.

Un día, la rata, mientras volvía de trabajar, se encontró en el suelo un objeto muy brillante. ¡Era una moneda de oro! Con ella podría hacer tantas cosas…

Pero como lo que más le importaba en el mundo a la rata era su pequeña ratita, decidió darle esa moneda de oro a su hija:

- Esta moneda es para ti. Con ella podrás comprar lo que desees para convertirte en una ratita de provecho.

Cuando la ratita presumida recibió aquella moneda, se fue contenta al mercado del pueblo y a pesar del consejo de su madre, en vez de invertir ese dinero en un buen negocio, se compró la mejor cinta del mercado para hacerse con ella un buen lazo, que se colocó en la colita.

- ¡Mira que elegante estoy! Con este lacito todo el mundo me admirará y querrá hacer negocios conmigo.

Y es verdad que todo el mundo se quedó asombrado al ver a la ratita con su lacito rojo. ¡Parecía toda una ratita de mundo!

De camino a casa, la ratita presumida se cruzó con el gallo, que muy asombrado le preguntó.

- Justo eso es lo que estoy buscando: un poco de elegancia para mi granja. ¿Quieres trabajar conmigo?

La ratita presumida, satisfecha de que su plan hubiera funcionado, contestó.

- Depende, ¿tendré que levantarme muy pronto?

Cuando el gallo le contó cómo funcionaba la granja y como cada mañana se levantaba al amanecer, puso cara de horror:

- ¡Ni hablar! No me gusta madrugar.

Poco después se cruzó con un perro cazador. Cuando vio la ratita, tan elegante, pensó que sería una buena compañera para las cacerías. ¡Así tendría alguien con quien hablar!

- Pero ¿tendré que correr contigo por el campo persiguiendo conejos? Eso debe ser de lo más agotador. ¡Ni hablar!

Al ratito apareció por ahí un precioso gato blanco. Al igual que la ratita, aquel gato tenía los bigotes bien estirados, y la ratita enseguida se sintió interesado por él. Le contó que estaba buscando un trabajo y le preguntó si podía colaborar con él.

- Claro que sí.

- Pero tu trabajo no será tan agotador como el del perro cazador.

- ¡Qué va! Yo no corro nunca demasiado, prefiero quedarme tumbado y que me hagan caricias.

Al oír aquello, la ratita abrió los ojos de par en par: ¡con lo que le gustaba a ella que le acariciaran la barriga! El gato también había abierto mucho los ojos y se acercaba cada vez más a la pequeña ratita.

- Pero, ¿no tendrás que madrugar mucho? Acabo de hablar con el gallo y tiene que despertarse prontísimo.

- ¡Qué va! Si me despierto pronto me doy la vuelta y sigo durmiendo.

La ratita cada vez estaba más contenta. Tan contenta estaba, que no se daba cuenta de lo cerca que estaba el gato (cada vez más y más) y de cómo se relamía de gusto. Cuando estaba a punto de aceptar ese nuevo trabajo, a la ratita presumida le entró una duda.

- Todo lo que me has contado está muy bien, pero ¿a qué te dedicas exactamente?

En ese momento, el gato se abalanzó hacia ella y gritó:

- ¡A cazar ratas y ratones como tú!

Cuando la ratita presumida se dio cuenta de las intenciones del gato era ya demasiado tarde. El enorme felino la tenía bien agarrado con sus uñas. Pero en ese momento, llegó el perro cazador, que había estado atento a la conversación y asustó al gato, que salió huyendo soltando a la ratita presumida. ¡Menos mal!

Cuando la ratita volvió a casa, todo el mundo en el bosque conocía su historia. También su mamá, que mitad aliviada, mitad enfadada, la recibió en casa.

- Todo te ha pasado por ser tan comodona y presumida – le reprendió la mamá – ¿cuándo te harás una ratita de provecho?

La ratita presumida no dijo nada. Había aprendido una buena lección…

Cuento popular H. C. Andersen

lunes, 27 de agosto de 2012

Hazlo por ti...


EL SENDERO DE LA VERDAD

... Merlín le recordó al caballero su nuevo propósito: liberarse de la armadura.
-¿Por qué molestarse? - preguntó el caballero ásperamente - a Julieta y a Cristóbal les daba igual si me la quito o no.
- Hacedlo por vos mismo - sugirió Merlín - El estar atrapado dentro de todo ese acero os ha causado muchos problemas, y las cosas empeorarán con el paso del tiempo. Incluso podríais morir a causa de una neumonía por culpa de una barba empapada.
- Supongo que sí, mi barba se ha convertido en un fastidio - replicó el caballero - Estoy cansado de cargar con ella y estoy harto de comer papillas. Ahora que lo pienso, ni siquiera me puedo rascar la espalda cuando me pica.
- ¿Y cuándo fue la última vez que sentisteis el calor de un beso, olisteis la fragancia de una flor, o escuchasteis una hermosa melodía sin que vuestra armadura se interpusiera entre vosotros?
- Ya ni me acuerdo - murmuró el caballero con tristeza - Tenéis razón, Merlín. Tengo que liberarme de esta armadura por mí mismo.
- No podéis continuar viviendo y pensando como lo habéis hecho hasta ahora - dijo Merlín - Fue así como os quedasteis atrapado en ese montón de acero al principio.
- Pero, ¿cómo puedo cambiar todo eso? - preguntó el caballero intranquilo.
- No es tan difícil como parece - explicó Merlín, conduciendo al caballero hacia un sendero - Éste es el sendero que seguisteis para llegar a estos bosques.
- Yo no seguí ningún sendero - dijo el caballero - ¡Estuve perdido durante meses!
- La gente no suele percibir el sendero por el que transita - replicó Merlín.
- ¿Queréis decir que el sendero estaba ahí pero yo no lo podía ver?
- Sí, y podéis regresar por el mismo, si así lo deseáis; pero conduce a la deshonestidad, la avaricia, el odio, los celos, el miedo y la ignorancia.
- ¿Estáis diciendo que yo soy todo eso? - preguntó el caballero indignado.
- En algunos momentos, sois alguna de esas cosas - admitió Merlín en voz baja.
El mago señaló hacia otro sendero. Era más estrecho que el primero y muy empinado.
- Parece una escalada difícil - observó el caballero.
-Ése - dijo Merlín asintiendo - es el Sendero de la Verdad. Se vuelve más empinado a medida que se acerca a la cima de una lejana montaña.
El caballero contempló el empinado camino sin entusiasmo.
- No estoy seguro de que valga la pena. ¿Qué conseguiré cuando llegue a la cima?
- Se trata de lo que no tendréis. - explicó Merlín - ¡Vuestra armadura!
El caballero reflexionó sobre esto. Si regresaba por el camino por el que había venido, no tendría esperanzas de liberarse de su armadura y, probablemente moriría de soledad y fatiga. La única manera de quitarse la armadura era, por lo visto, seguir el Sendero de la Verdad, aunque pudiese, en tal caso, morir intentando trepar hacia la empinada montaña.
El caballero observó el difícil sendero que tenía delante. Luego miró hacia abajo, y contempló el acero que cubría su cuerpo.
- Está bien - dijo con resignación - Probaré el Sendero de la Verdad.
Merlín asintió:
- Vuestra decisión de transitar un sendero desconocido, teniendo que cargar con una pesada armadura, requiere mucho coraje...

Robert Fisher. Fragmento de "El Caballero de la Armadura Oxidada"










sábado, 25 de agosto de 2012

Lo que tenemos nos lo ganamos...

EL REY Y LOS SABIOS
Dicen que había una vez un rey que quería pasar a la historia por haber acercado a todos la posibilidad de iluminarse.
Decidió entonces invitar a su palacio a los más importantes sabios, científicos y místicos del mundo.
Cuando todos estuvieron allí, les pidió que trabajaran juntos para escribir en un libro todo lo que sabían del mundo y que ellos consideraran fundamental para transmitirlo a las futuras generaciones.
Les pidió especialmente que descartaran todo lo nimio y conservaran sólo lo más importante.
Durante meses, los sabios trabajaron incansablemente, hasta que, casi al año de aquella primera reunión, buscaron al rey para entregarle la obra solicitada.
Era una colección de 140 tomos de 500 páginas cada uno, donde figuraba —según los sabios— todo lo que era importante saber en el mundo.
El rey dijo: No, no. Esta colección es muy importante, pero no se puede trasladar. Es demasiado extensa. Nadie llegaría a leerlo todo. Necesitamos abreviar. Por favor, sigan trabajando; saquen de estos conceptos los menos importantes y dejen sólo los principales.
Un año más les llevó a los notables resumir y achicar lo escrito.
Le presentaron entonces al rey un solo volumen de 2.000 páginas y críptico lenguaje.
No —dijo el rey otra vez—; la sabiduría tiene que quedar al alcance de cualquiera, no sólo de los iniciados. Por favor, trabajen todavía un poco más; saquen lo superfluo, resuman lo escrito, simplifiquen y aúnen las ideas.
Dos años tuvo aún que esperar el rey para obtener su resultado.
Un día, los notables lo citaron.
Estaban todos con cara de satisfechos.
Aquí está —dijo el más anciano—; éste es el resumen de todo lo que es imprescindible saber.
Y le entregaron al rey sólo una hoja de papel.
En ella había una sola frase:
No hay alimento gratis
Cuentos Jorge Bucay


miércoles, 22 de agosto de 2012

Reconoce las cualidades del otro, puedes aprender...

BLANCANIEVES

En un lugar muy muy lejano, vivía una hermosa princesa que se llamaba Blancanieves.
Vivía en un castillo con su madrastra, una mujer muy malvada y vanidosa que lo único que le preocupaba y que deseaba era ser la mujer más hermosa del reino.
Para estar segura de ello, todos los días, preguntaba a su espejo mágico quién era la más hermosa y bella del reino, a lo que el espejo contestaba:
- Tú eres la más hermosa de todas las mujeres, reina mía.
El tiempo fue pasando hasta que, un día, el espejo mágico contestó que la más bella del reino era Blancanieves.
La reina, llena de furia y de rabia, no daba crédito a lo que escuchaba y ordenó a un cazador que llevase a Blancanieves al bosque y que la matara. 
¡No podía soportar que alguien fuera mejor que ella!. 
Además, como prueba de su muerte,  le pidió al cazador que trajera su corazón en un cofre.
El cazador, sorprendido pero obedeciendo a su reina, llevó a Blancanieves al bosque. Cuando allí llegaron, sintió lástima de la joven y le aconsejó que se marchara muy lejos del castillo y, para engañar a la reina, llevó en el cofre el corazón de un jabalí.
Blancanieves, al verse sola, sintió mucho miedo porque tuvo que pasar la noche andando por la oscuridad del bosque. Ya al amanecer, descubrió una preciosa casita.
Entró sin pensarlo dos veces y observó que los muebles y objetos de la casita ¡eran pequeñísimos!.
Había siete platitos en la mesa, siete vasitos, siete camitas en la alcoba,... 
Blancanieves, cansada de sus andanzas, se acostó quedando profundamente dormida durante todo el día.
Al atardecer, llegaron los dueños de la casa. Eran siete enanitos que trabajaban en unas minas.
Al ver a la joven acostada en sus camitas se quedaron admirados al descubrir la belleza de Blancanieves.
Al despertar, ella les contó toda su triste historia y los enanitos la abrazaron y suplicaron a la niña que se quedase con ellos. 
Blancanieves aceptó y se quedó a vivir con ellos. Eran todos muy felices...
Mientras tanto..., en el castillo, la reina se puso otra vez muy muy furiosa al descubrir, a través de su espejo mágico, que Blancanieves todavía vivía y que aún era la más bella del reino. 
Llena de ira, rabia y vengativa, la cruel madrastra se disfrazó de una inocente viejecita y partió hacia la casita del bosque.
Allí, cuando Blancanieves estuvo sola, la malvada se acercó y haciéndose pasar por buena ofreció a la niña una manzana envenenada. 
Cuando Blancanieves dio el primer bocado, cayó desmayada, para felicidad de la reina mala; ya no tendría competencia y volvería a ser la más hermosa del reino.
Por la tarde, cuando los enanitos volvieron del trabajo, encontraron a Blancanieves tendida en el suelo, pálida y quieta, y creyeron que estaba muerta.
Tristes, los enanitos construyeron una urna de cristal para que todos los animalitos y seres del bosque pudiesen despedirse de Blancanieves.
Unos días después, apareció por allí un príncipe a lomos de un caballo que, nada más contemplar a Blancanieves, quedó prendado de ella. 
Al despedirse y ante tal belleza, la besó en la mejilla, y cual fue la sorpresa que Blancanieves volvió a la vida, pues el beso de amor que le había dado el príncipe rompió el hechizo de la malvada reina.
Blancanieves se casó con el príncipe y expulsaron a la cruel reina del palacio, y desde entonces todos pudieron vivir felices...
Cuento popular


lunes, 20 de agosto de 2012

Reflexión de ánimo...


No minimices tu valor comparándote con otros, pues son esas diferencias lo que nos hace seres especiales.
No hagas tus metas por lo que a otras personas les parezca importante, solo tú sabes lo que es mejor para ti. 
Nunca tomes en vano las cosas cercanas a tu corazón, aférrate a ellas como te aferras a la vida, pues sin ellas la vida no tiene sentido.
No permitas que tu vida se resbale por tus dedos, viviendo en el pasado o viviendo en el futuro, vive tu vida un día en el presente y podrás disfrutar todos los días de tu vida. 
No te rindas aunque creas que no tienes algo que ofrecer, nada es realmente en vano hasta el momento en que tu decides dejar de intentarlo. 
Estamos unidos a los otros por un hilo muy frágil, no tengas miedo de asumir riesgos pues con ellos aprendemos a vivir. 
No le cierres la puerta al amor diciendo que es difícil de encontrar. La manera más rápida de encontrar amor es dando amor. La manera mas rápida de perder el amor es aferrándonos muy fuerte a él. 
No rechaces tus sueños, sino ten esperanza, puesto que si no tienes esperanza no tienes un propósito. 
No corras por la vida tan rápido que olvides, no solamente donde has estado, sino hacia donde vas. 
La vida no es una carrera sino una jornada para ir saboreandola paso a paso.

Adaptación propia autor desconocido. 


jueves, 9 de agosto de 2012

Usa todos tus recursos...

CON TODAS TUS FUERZAS

Un padre estaba observando a su hijo pequeño que trataba de mover una maceta con flores muy pesada.
El pequeño se esforzaba, sudaba, pero no conseguía desplazar la maceta ni un milímetro.
-¿Has empleado todas tus fuerzas ? -, le preguntó el padre.
-Sí-, respondió el niño.
-No-, replicó el padre, -aún no me has pedido que te ayude-.

"Historias para acortar el camino" Bruno Ferro



miércoles, 1 de agosto de 2012

Dónde miras tú...?

FÁBULA DE LOS TRES HERMANOS


De tres hermanos el más grande se fue
por la vereda a descubrir y a fundar
y, para nunca equivocarse o errar,
iba despierto y bien atento
a cuando iba a pisar...
de tanto en esta posición caminar
ya nunca el cuello se le enderezó
y anduvo esclavo ya de la precaución,
y se hizo viejo queriendo ir lejos
con su corta visión...

Ojo que no mira más allá, no ayuda al pie...


De tres hermanos el del medio se fue
por la vereda a descubrir y a fundar, 
y para nunca equivocarse o errar,
iba despierto y bien atento
al horizonte igual...
pero este chico listo no podía ver
la piedra, el hoyo que vencía a su pie
y revolcado siempre se la pasó,
y se hizo viejo queriendo ir lejos
a dónde no llegó...

Ojo que no mira más acá tampoco fue.


De tres hermanos el pequeño partió
por la vereda a descubrir y a fundar,
y para nunca equivocarse o errar
una pupila llevaba arriba,
y la otra en el andar...
y caminó, vereda adentro el que más,
ojo en camino y ojo en lo porvenir,
y cuando vino el tiempo de resumir,
ya su mirada estaba extraviada
entre el start y el in

Ojo puesto en todo, ya ni sabe lo que ve.

Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú... 

Adaptación letra Silvio Rodríguez "Fábula de los Tres Hermanos"


martes, 24 de julio de 2012

Cada uno mastica lo suyo...

LOS CUENTOS


El Maestro sufí contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma...

- Maestro – lo encaró uno de ellos una tarde. Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado...

- Pido perdón por eso. – Se disculpó el maestro – Permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno.

- Gracias maestro.- respondió halagado el discípulo

- Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites?

- Sí. Muchas gracias – dijo el discípulo.

- ¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?...

- Me encantaría... Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro...

- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte...

- Permíteme que te lo mastique antes de dártelo...

- No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! Se quejó, sorprendido el discípulo.

El maestro hizo una pausa y dijo:

- Si yo les explicara el sentido de cada cuento... sería como darles a comer una fruta masticada

Jorge Bucay

domingo, 8 de julio de 2012

Para seguir leyendo...

JUAN SALVADOR GAVIOTA
Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo. Chapoteaba un pesquero a un kilómetro de la costa cuando, de pronto, rasgó el aire la voz llamando a la Bandada de la Comida y una multitud de mil gaviotas se aglomeró para regatear y luchar por cada pizca de comida. Comenzaba otro día de ajetreos. Pero alejado y solitario, más allá de barcas y playas, está practicando Juan Salvador Gaviota. A treinta metros de altura, bajó sus pies palmeados, alzó su pico, y se esforzó por mantener en sus alas esa dolorosa y difícil posición requerida para lograr un vuelo pausado. Aminoró su velocidad hasta que el viento no fue más que un susurro en su cara, hasta que el océano pareció detenerse allá abajo. Entornó los ojos en feroz concentración, contuvo el aliento, forzó aquella torsión un... sólo... centímetro... más...Encrespáronse sus plumas, se atascó y cayó. Las gaviotas, como es bien sabido, nunca se atascan, nunca se detienen. Detenerse en medio del vuelo es para ellas vergüenza, y es deshonor.


Pero Juan Salvador Gaviota, sin avergonzarse, y al extender otra vez sus alas en aquella temblorosa y ardua torsión -parando, parando, y atascándose de nuevo-, no era un pájaro cualquiera. La mayoría de las gaviotas no se molesta en aprender sino las normas de vuelo más elementales: como ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas, no es volar lo que importa, sino comer. Para esta gaviota, sin embargo, no era comer lo que le importaba, sino volar. Más que nada en el mundo, Juan Salvador Gaviota amaba volar. Este modo de pensar, descubrió, no es la manera con que uno se hace popular entre los demás pájaros. Hasta sus padres se desilusionaron al ver a Juan pasarse días enteros, solo, haciendo cientos de planeos a baja altura, experimentando.

...
(Comienzo del libro "Juan Salvador Gaviota" ) Richard Bach


domingo, 24 de junio de 2012

Cómo cambiar...

CAMBIANTE A TI MISMO
Un viejo sabio que, cuando era joven era un auténtico revolucionario, se decía a sí mismo:
"Quiero fuerzas para cambiar el mundo".

A medida que fue haciéndose adulto, cayó en la cuenta de que se había pasado media vida sin haber logrado cambiar una sola alma, y transformó su deseo revolucionario en el siguiente deseo:
"Mejor, voy a transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque solo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho".

Pero cuando fue muy viejo, y ya estaba a punto de dejar este mundo, empezó a comprender lo estúpido que había sido y su única ilusión era:
"Quizás deba cambiarme a mí mismo, si yo hubiera actuado de ese modo desde el principio, no habría malgastado mi vida".

Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad, casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo. Al cambiar tú estas cambiando a la humanidad.
Adaptación propia de Cuento Sufí



domingo, 17 de junio de 2012

Educar...


Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.
Gabriel Celaya

sábado, 16 de junio de 2012

Lucha hasta el final...

EL JUICIO
En la Edad Media, un hombre muy virtuoso fue falsamente acusado de asesinato. El verdadero culpable era una persona muy influyente en el reino, por lo que se buscó un chivo espiatorio para encubrirlo.
El hombre fue llevado a juicio y comprendió que tenía pocas posibilidades de salvarse de la horca.
El juez, que también estaba confabulado, se encargó de hacer lo posible porque pareciera un juicio justo, por lo que le dijo a l acusado: 
- Conocida tu fama de hombre justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios; escribiré en dos papeles las palabras "culpable" e "inocente", tú escogerás y será la Providencia la que escoja tu destino.
Por supuesto, el perverso funcionario, había preparado dos papeles con la misma leyenda: "culpable".
La víctima, aún sin conocer los detalles, se intuyó que era una trampa.
Cuando el juez le conminó a tomar uno de los papeles, el hombre respiró profundamente, cerró los ojos, y permaneció unos segundos en silencio. Cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una sonrisa,  tomó uno de los papeles, se lo metió en la boca y lo tragó rápidamente.
Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon:
- ¿Pero ahora cómo vamos a saber qué ponía en el veredicto?
- Es muy sencillo- replicó el hombre, - es cuestión de leer el que queda y sabremos qué decía el que me tragué.
Con refunfuños, y un enfado mal disimulado, debieron liberar al acusado y jamás le volvieron a molestar.
La culpa es de la vaca
Jaime Lopera y Marta Inés Bernal





miércoles, 23 de mayo de 2012

El esfuerzo en vano...

EL POZO
Un hombre decidió cavar un pozo en un terreno que poseía. Eligió un lugar y profundizó hasta los cinco metros, pero no encontró agua.

Pensando que aquel no era el sitio idóneo, buscó otro lugar y se esforzó más, llegando hasta los siete metros, pero tampoco esta vez halló agua. Decidió probar una tercera ocasión, en distinto lugar, y cavar aún mucho más, pero cuando llegó a los diez metros, concluyó que en su terreno no había agua, y que lo mejor era venderlo.
Un día fue a visitar al hombre al cual había vendido el terreno, y se encontró con un hermoso pozo.
- "Amigo, mucho has tenido que cavar para encontrar agua. Recuerdo que yo piqué más de veinte metros, y no encontré ni rastro", dijo el recién llegado.
- "Te equivocas", contestó el aludido. "La verdad es que yo sólo cavé doce metros, pero a diferencia de ti, siempre lo hice en el mismo sitio."
Desconocido

miércoles, 22 de febrero de 2012

Hay que intentarlo...

LOS NIÑOS
En una tarde nublada y fría, dos niños patinaban sin preocupación sobre una laguna congelada. 
De repente el hielo se rompió, y uno de ellos cayó al agua. 
El otro agarro una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas, hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: “¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que haya podido quebrarlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas...”
En ese instante apareció un abuelo y, con una sonrisa, dijo: 
—Yo sé cómo lo hizo.
— ¿Cómo? —le preguntaron. —No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

Desconocido


martes, 14 de febrero de 2012

Amor incondicional...

UN REGALO DE SAN VALENTÍN

En un pequeño pueblo vivían unos esposos muy ancianos y muy pobres. No habían tenido hijos y vivían de lo que les daban sus vecinos. Todas las mañanas iban al mercado con la esperanza de conseguir algo para comer.
El único tesoro que él poseía era una vieja pipa de madera que se ponía todas las noches en la boca e imaginaba que se fumaba, pues hacía tiempo que no podía comprar tabaco, y así también, espantaba un poco el hambre. Ella tenía unas largas trenzas blancas que hacía tiempo que no conocían peine alguno, pero ella se sentaba cada mañana a la entrada de la casa y las hacía y deshacía para olvidarse un poco de la comida. Y así cada día.
Llegó la fecha de San Valentín, y como también pronto serían sus bodas de oro, él salió al mercado pensando qué le podría regalar a su mujer, y ella se sentó a la entrada de su hogar pensando con qué celebrar el acontecimiento.
Llegado el atardecer, su marido volvió del mercado trayendo un paquetito que le entregó con un beso y un «Feliz San Valentín», mientras ella sacaba un paquetito que le entregaba con un beso y otro «Feliz San Valentín».
Cuando cada uno abrió su pequeño regalo, se miraron a los ojos en silencio y se abrazaron llorando. Él había vendido su pipa para comprarle a su mujer un hermoso peine para sus trenzas. Ella había vendido sus trenzas para comprarle a su marido tabaco para su pipa.
Desconocido
Adaptación propia