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martes, 1 de enero de 2013

Hago planes para el 2013...¿cómo cumplirlos?



MAÑANA EMPIEZO...

Año tras año cuando llegan estas fechas todos tenemos un montón de buenas intenciones y objetivos para el nuevo año: “voy a ir al gimnasio”, “voy a adelgazar con un régimen estupendo”, “voy a comer sano”, “voy a ser más organizado/a”, “voy a dejar de fumar”,...

Pero cuando pasa el primer mes... ¡a veces aguantamos hasta el segundo! Toda esta lista de buenas acciones se queda en... intenciones incumplidas. Lo curioso de esto es que todos los años, uno tras otro, hacemos lo mismo y nos proponemos las mismas cosas que nunca terminamos de alcanzar.

Para que por fin intentemos conseguir alguna de las estupendas metas que nos proponemos, os dejo un decálogo a tener en cuenta a la hora de poner en marcha esa lista de buenas acciones:

1.       Plantéate si realmente quieres llevar a cabo ese objetivo. Muchas veces comenzamos el año con un montón de propósitos que querer hacer y cambiar pero realmente son deseos que exteriorizamos como algo ideal pero que no estamos dispuestos o preparados para llevar a cabo de momento.



2.      Haz planes a corto plazo. Para uno o dos meses. Así es más fácil conseguirlo y nos será más sencillo alcanzar la meta y sentirnos bien. Al cumplir ese plazo podemos ponernos otro, pues tendremos la sensación de que sí somos capaces. Esto nos subirá la autoestima y nos dará fuerzas para continuar. 

3.       Describe tus propósitos minuciosamente. Debemos describir de forma detallada cuál va a ser nuestra forma de cumplir esa meta u objetivo que nos hemos propuesto, es decir, debemos describir un plan de acción. Por ejemplo: si es “hacer vida sana”, describiremos lo que nos hemos propuesto hacer para conseguirlo: comer cinco veces al día durante dos semanas detallando los menús a ingerir, ir al gimnasio antes de ir a trabajar los martes, jueves y sábados,...



4.      Ten en cuenta tus limitaciones. Los objetivos que nos propongamos han de ser realistas, de este modo los podremos cumplir. Las metas alcanzables nos ayudan a sentirnos bien con nosotros mismos y animarnos a proponernos nuevos retos. 

5.      Apunta tus objetivos en un lugar visible. Esto nos ayudará a que todos los días los tengamos presentes y no se nos olvide o pospongamos para otro momento. La nevera, el espejo del baño, en el armario de nuestra ropa,... cualquier lugar visible es bueno para que todas las mañanas seamos conscientes de que tenemos un compromiso con nosotros mismos.



6.      Detalla algunos “premios o caprichos” que te darás al final de la semana si cumples tus objetivos. Pequeños premios en “etapas” nos ayudarán a mantener la motivación y la ilusión de manera sostenida durante la semana. Un baño especial el domingo, una tarde de cine, un SPA, esa pastel que te entusiasma, etc.



7.      Compártelo con tus amigos y/o familiares. De esta manera adquirirás un compromiso no sólo contigo, sino también con los que te rodean, por lo que te será más difícil posponer tu acción y te comprometerás a llevarla a cabo hasta el final.



8.     Fija una fecha de comienzo. Antes de empezar de un día para otro, debemos tener bien detallado los pasos anteriores. Cómo lo vamos a hacer, nuestras listas a la vista, compartido con nuestros amigos, etc. Esto requiere un tiempo, además debemos mentalizarnos y tomar conciencia de que vamos a llevar a cabo nuestro reto. Por tanto, vamos a fijar una fecha de comienzo en la que ya sepamos que tenemos todo preparado para comenzar. Esta fecha no ha de ser de un día para otro, pero tampoco debemos dejar pasar mucho tiempo para que no perdamos la motivación y el entusiasmo. De tres a cinco días vista estaría bien.



9.      Analiza tus acciones al final del día. Al volver a casa un momento de relajación y análisis de lo hecho durante el día es un buen ejercicio de reflexión donde felicitarnos por las acciones y corregir aquello que creamos que no hemos terminado de hacer como deseábamos.

10.  Al finalizar la semana... ya hemos cumplido la primera semana y estamos entusiasmados porque llega nuestro pequeño momento especial... 

¡a disfrutar de nuestro premio y coger fuerza para la siguiente!


M Rosa del Rincón


CONSIDERACIONES FINALES

Lo que con este documento se pretende es dar una orientación rápida y una idea general sobre la forma en que nosotros creemos que se debe actuar a la hora de cómo llevar a cabo objetivos y metas, puesto que es de actualidad durante el comienzo del nuevo año. 
En ningún caso pretende ser una guía exhaustiva sobre este tama, por lo que no debe ser tomada como tal.
Si cree que necesita ayuda u orientación al respecto, pueden consultar con nosotros que estaremos encantados de guiar su proceso.

M Rosa del Rincón (Consulta de Psicología) 
Para ampliar la información o cualquier duda que se pueda tener al respecto se pueden poner en contacto a través de info@mrosadelrincon.es o del tlf: 622 649 066



jueves, 11 de octubre de 2012

Las apariencias...

LA RATITA PRESUMIDA

Érase una vez que se era, una rata muy trabajadora, que tenía por hija una ratita muy presumida, a la que le gustaba pasarse el día estirándose los bigotes y tostándose al sol.

Un día, la rata, mientras volvía de trabajar, se encontró en el suelo un objeto muy brillante. ¡Era una moneda de oro! Con ella podría hacer tantas cosas…

Pero como lo que más le importaba en el mundo a la rata era su pequeña ratita, decidió darle esa moneda de oro a su hija:

- Esta moneda es para ti. Con ella podrás comprar lo que desees para convertirte en una ratita de provecho.

Cuando la ratita presumida recibió aquella moneda, se fue contenta al mercado del pueblo y a pesar del consejo de su madre, en vez de invertir ese dinero en un buen negocio, se compró la mejor cinta del mercado para hacerse con ella un buen lazo, que se colocó en la colita.

- ¡Mira que elegante estoy! Con este lacito todo el mundo me admirará y querrá hacer negocios conmigo.

Y es verdad que todo el mundo se quedó asombrado al ver a la ratita con su lacito rojo. ¡Parecía toda una ratita de mundo!

De camino a casa, la ratita presumida se cruzó con el gallo, que muy asombrado le preguntó.

- Justo eso es lo que estoy buscando: un poco de elegancia para mi granja. ¿Quieres trabajar conmigo?

La ratita presumida, satisfecha de que su plan hubiera funcionado, contestó.

- Depende, ¿tendré que levantarme muy pronto?

Cuando el gallo le contó cómo funcionaba la granja y como cada mañana se levantaba al amanecer, puso cara de horror:

- ¡Ni hablar! No me gusta madrugar.

Poco después se cruzó con un perro cazador. Cuando vio la ratita, tan elegante, pensó que sería una buena compañera para las cacerías. ¡Así tendría alguien con quien hablar!

- Pero ¿tendré que correr contigo por el campo persiguiendo conejos? Eso debe ser de lo más agotador. ¡Ni hablar!

Al ratito apareció por ahí un precioso gato blanco. Al igual que la ratita, aquel gato tenía los bigotes bien estirados, y la ratita enseguida se sintió interesado por él. Le contó que estaba buscando un trabajo y le preguntó si podía colaborar con él.

- Claro que sí.

- Pero tu trabajo no será tan agotador como el del perro cazador.

- ¡Qué va! Yo no corro nunca demasiado, prefiero quedarme tumbado y que me hagan caricias.

Al oír aquello, la ratita abrió los ojos de par en par: ¡con lo que le gustaba a ella que le acariciaran la barriga! El gato también había abierto mucho los ojos y se acercaba cada vez más a la pequeña ratita.

- Pero, ¿no tendrás que madrugar mucho? Acabo de hablar con el gallo y tiene que despertarse prontísimo.

- ¡Qué va! Si me despierto pronto me doy la vuelta y sigo durmiendo.

La ratita cada vez estaba más contenta. Tan contenta estaba, que no se daba cuenta de lo cerca que estaba el gato (cada vez más y más) y de cómo se relamía de gusto. Cuando estaba a punto de aceptar ese nuevo trabajo, a la ratita presumida le entró una duda.

- Todo lo que me has contado está muy bien, pero ¿a qué te dedicas exactamente?

En ese momento, el gato se abalanzó hacia ella y gritó:

- ¡A cazar ratas y ratones como tú!

Cuando la ratita presumida se dio cuenta de las intenciones del gato era ya demasiado tarde. El enorme felino la tenía bien agarrado con sus uñas. Pero en ese momento, llegó el perro cazador, que había estado atento a la conversación y asustó al gato, que salió huyendo soltando a la ratita presumida. ¡Menos mal!

Cuando la ratita volvió a casa, todo el mundo en el bosque conocía su historia. También su mamá, que mitad aliviada, mitad enfadada, la recibió en casa.

- Todo te ha pasado por ser tan comodona y presumida – le reprendió la mamá – ¿cuándo te harás una ratita de provecho?

La ratita presumida no dijo nada. Había aprendido una buena lección…

Cuento popular H. C. Andersen

lunes, 10 de septiembre de 2012

Como nuestros padres...

EL ÁRBOL DE LAS MANZANAS

Este era un enorme árbol de manzanas al cual un niño amaba mucho. Todos los días jugaba a su alrededor, trepaba hasta el tope, comía sus frutos y tomaba la siesta bajo su sombra. El árbol también lo quería mucho.
Pasó el tiempo, el niño creció y no volvió a jugar alrededor del árbol. Un día regresó y escuchó que este le decía con cierta tristeza:
-¿Vienes a jugar conmigo?
Pero el muchacho contestó:
-Ya no soy el niño de antes que juega alrededor de los árboles. Ahora quiero tener juguetes, y necesito dinero para comprarlos.
-Lo siento -dijo el árbol-. No tengo dinero, pero te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas; así podrás comprar tus juguetes.
El muchacho tomó las manzanas, obtuvo el dinero y se sintió feliz. También el árbol fue feliz, pero el muchacho no volvió. Tiempo después, cuando regresó, el árbol le preguntó:
-¿Vienes a jugar conmigo?
-No tengo tiempo para jugar; debo trabajar para mi familia y necesito una casa para mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?
-Lo siento -repuso el árbol-. No tengo una casa, pero puedes cortar mis ramas y construir tu casa.
El hombre cortó todas las ramas del árbol, que se sintió feliz, y no volvió. Cierto día de un cálido verano, regresó. El árbol estaba encantado.
-¿Vienes a jugar conmigo? -le preguntó.
-Me siento triste, estoy volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar, ¿puedes dármelo?
El árbol contestó:
-Usa mi tronco para construir uno; así podrás navegar y serás feliz.
El hombre cortó el tronco, construyó el bote y se fue a navegar por un largo tiempo. Regresó después de muchos años y el árbol le dijo:
-Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte, ni siquiera manzanas.
El hombre replicó:
-No tengo dientes para morder ni fuerzas para escalar, ya estoy viejo.
Entonces el árbol, llorando, le dijo:
-Realmente no puedo darte nada. Lo único que me queda son mis raíces muertas.
Y el hombre contestó:
-No necesito mucho ahora, sólo un lugar para reposar. Estoy cansado después de tantos años...
-Bueno -dijo el árbol-, las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa.
El hombre se sentó junto al árbol y este, alegre y risueño, dejó caer algunas lágrimas.

Recopilación "La culpa es de la vaca"
Contribución Andrés Bernal


lunes, 27 de agosto de 2012

Hazlo por ti...


EL SENDERO DE LA VERDAD

... Merlín le recordó al caballero su nuevo propósito: liberarse de la armadura.
-¿Por qué molestarse? - preguntó el caballero ásperamente - a Julieta y a Cristóbal les daba igual si me la quito o no.
- Hacedlo por vos mismo - sugirió Merlín - El estar atrapado dentro de todo ese acero os ha causado muchos problemas, y las cosas empeorarán con el paso del tiempo. Incluso podríais morir a causa de una neumonía por culpa de una barba empapada.
- Supongo que sí, mi barba se ha convertido en un fastidio - replicó el caballero - Estoy cansado de cargar con ella y estoy harto de comer papillas. Ahora que lo pienso, ni siquiera me puedo rascar la espalda cuando me pica.
- ¿Y cuándo fue la última vez que sentisteis el calor de un beso, olisteis la fragancia de una flor, o escuchasteis una hermosa melodía sin que vuestra armadura se interpusiera entre vosotros?
- Ya ni me acuerdo - murmuró el caballero con tristeza - Tenéis razón, Merlín. Tengo que liberarme de esta armadura por mí mismo.
- No podéis continuar viviendo y pensando como lo habéis hecho hasta ahora - dijo Merlín - Fue así como os quedasteis atrapado en ese montón de acero al principio.
- Pero, ¿cómo puedo cambiar todo eso? - preguntó el caballero intranquilo.
- No es tan difícil como parece - explicó Merlín, conduciendo al caballero hacia un sendero - Éste es el sendero que seguisteis para llegar a estos bosques.
- Yo no seguí ningún sendero - dijo el caballero - ¡Estuve perdido durante meses!
- La gente no suele percibir el sendero por el que transita - replicó Merlín.
- ¿Queréis decir que el sendero estaba ahí pero yo no lo podía ver?
- Sí, y podéis regresar por el mismo, si así lo deseáis; pero conduce a la deshonestidad, la avaricia, el odio, los celos, el miedo y la ignorancia.
- ¿Estáis diciendo que yo soy todo eso? - preguntó el caballero indignado.
- En algunos momentos, sois alguna de esas cosas - admitió Merlín en voz baja.
El mago señaló hacia otro sendero. Era más estrecho que el primero y muy empinado.
- Parece una escalada difícil - observó el caballero.
-Ése - dijo Merlín asintiendo - es el Sendero de la Verdad. Se vuelve más empinado a medida que se acerca a la cima de una lejana montaña.
El caballero contempló el empinado camino sin entusiasmo.
- No estoy seguro de que valga la pena. ¿Qué conseguiré cuando llegue a la cima?
- Se trata de lo que no tendréis. - explicó Merlín - ¡Vuestra armadura!
El caballero reflexionó sobre esto. Si regresaba por el camino por el que había venido, no tendría esperanzas de liberarse de su armadura y, probablemente moriría de soledad y fatiga. La única manera de quitarse la armadura era, por lo visto, seguir el Sendero de la Verdad, aunque pudiese, en tal caso, morir intentando trepar hacia la empinada montaña.
El caballero observó el difícil sendero que tenía delante. Luego miró hacia abajo, y contempló el acero que cubría su cuerpo.
- Está bien - dijo con resignación - Probaré el Sendero de la Verdad.
Merlín asintió:
- Vuestra decisión de transitar un sendero desconocido, teniendo que cargar con una pesada armadura, requiere mucho coraje...

Robert Fisher. Fragmento de "El Caballero de la Armadura Oxidada"










sábado, 25 de agosto de 2012

Lo que tenemos nos lo ganamos...

EL REY Y LOS SABIOS
Dicen que había una vez un rey que quería pasar a la historia por haber acercado a todos la posibilidad de iluminarse.
Decidió entonces invitar a su palacio a los más importantes sabios, científicos y místicos del mundo.
Cuando todos estuvieron allí, les pidió que trabajaran juntos para escribir en un libro todo lo que sabían del mundo y que ellos consideraran fundamental para transmitirlo a las futuras generaciones.
Les pidió especialmente que descartaran todo lo nimio y conservaran sólo lo más importante.
Durante meses, los sabios trabajaron incansablemente, hasta que, casi al año de aquella primera reunión, buscaron al rey para entregarle la obra solicitada.
Era una colección de 140 tomos de 500 páginas cada uno, donde figuraba —según los sabios— todo lo que era importante saber en el mundo.
El rey dijo: No, no. Esta colección es muy importante, pero no se puede trasladar. Es demasiado extensa. Nadie llegaría a leerlo todo. Necesitamos abreviar. Por favor, sigan trabajando; saquen de estos conceptos los menos importantes y dejen sólo los principales.
Un año más les llevó a los notables resumir y achicar lo escrito.
Le presentaron entonces al rey un solo volumen de 2.000 páginas y críptico lenguaje.
No —dijo el rey otra vez—; la sabiduría tiene que quedar al alcance de cualquiera, no sólo de los iniciados. Por favor, trabajen todavía un poco más; saquen lo superfluo, resuman lo escrito, simplifiquen y aúnen las ideas.
Dos años tuvo aún que esperar el rey para obtener su resultado.
Un día, los notables lo citaron.
Estaban todos con cara de satisfechos.
Aquí está —dijo el más anciano—; éste es el resumen de todo lo que es imprescindible saber.
Y le entregaron al rey sólo una hoja de papel.
En ella había una sola frase:
No hay alimento gratis
Cuentos Jorge Bucay


miércoles, 1 de agosto de 2012

Dónde miras tú...?

FÁBULA DE LOS TRES HERMANOS


De tres hermanos el más grande se fue
por la vereda a descubrir y a fundar
y, para nunca equivocarse o errar,
iba despierto y bien atento
a cuando iba a pisar...
de tanto en esta posición caminar
ya nunca el cuello se le enderezó
y anduvo esclavo ya de la precaución,
y se hizo viejo queriendo ir lejos
con su corta visión...

Ojo que no mira más allá, no ayuda al pie...


De tres hermanos el del medio se fue
por la vereda a descubrir y a fundar, 
y para nunca equivocarse o errar,
iba despierto y bien atento
al horizonte igual...
pero este chico listo no podía ver
la piedra, el hoyo que vencía a su pie
y revolcado siempre se la pasó,
y se hizo viejo queriendo ir lejos
a dónde no llegó...

Ojo que no mira más acá tampoco fue.


De tres hermanos el pequeño partió
por la vereda a descubrir y a fundar,
y para nunca equivocarse o errar
una pupila llevaba arriba,
y la otra en el andar...
y caminó, vereda adentro el que más,
ojo en camino y ojo en lo porvenir,
y cuando vino el tiempo de resumir,
ya su mirada estaba extraviada
entre el start y el in

Ojo puesto en todo, ya ni sabe lo que ve.

Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú... 

Adaptación letra Silvio Rodríguez "Fábula de los Tres Hermanos"


martes, 24 de julio de 2012

Cada uno mastica lo suyo...

LOS CUENTOS


El Maestro sufí contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma...

- Maestro – lo encaró uno de ellos una tarde. Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado...

- Pido perdón por eso. – Se disculpó el maestro – Permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno.

- Gracias maestro.- respondió halagado el discípulo

- Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites?

- Sí. Muchas gracias – dijo el discípulo.

- ¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?...

- Me encantaría... Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro...

- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte...

- Permíteme que te lo mastique antes de dártelo...

- No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! Se quejó, sorprendido el discípulo.

El maestro hizo una pausa y dijo:

- Si yo les explicara el sentido de cada cuento... sería como darles a comer una fruta masticada

Jorge Bucay

domingo, 24 de junio de 2012

Cómo cambiar...

CAMBIANTE A TI MISMO
Un viejo sabio que, cuando era joven era un auténtico revolucionario, se decía a sí mismo:
"Quiero fuerzas para cambiar el mundo".

A medida que fue haciéndose adulto, cayó en la cuenta de que se había pasado media vida sin haber logrado cambiar una sola alma, y transformó su deseo revolucionario en el siguiente deseo:
"Mejor, voy a transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque solo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho".

Pero cuando fue muy viejo, y ya estaba a punto de dejar este mundo, empezó a comprender lo estúpido que había sido y su única ilusión era:
"Quizás deba cambiarme a mí mismo, si yo hubiera actuado de ese modo desde el principio, no habría malgastado mi vida".

Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad, casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo. Al cambiar tú estas cambiando a la humanidad.
Adaptación propia de Cuento Sufí



domingo, 17 de junio de 2012

Educar...


Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.
Gabriel Celaya

sábado, 16 de junio de 2012

Lucha hasta el final...

EL JUICIO
En la Edad Media, un hombre muy virtuoso fue falsamente acusado de asesinato. El verdadero culpable era una persona muy influyente en el reino, por lo que se buscó un chivo espiatorio para encubrirlo.
El hombre fue llevado a juicio y comprendió que tenía pocas posibilidades de salvarse de la horca.
El juez, que también estaba confabulado, se encargó de hacer lo posible porque pareciera un juicio justo, por lo que le dijo a l acusado: 
- Conocida tu fama de hombre justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios; escribiré en dos papeles las palabras "culpable" e "inocente", tú escogerás y será la Providencia la que escoja tu destino.
Por supuesto, el perverso funcionario, había preparado dos papeles con la misma leyenda: "culpable".
La víctima, aún sin conocer los detalles, se intuyó que era una trampa.
Cuando el juez le conminó a tomar uno de los papeles, el hombre respiró profundamente, cerró los ojos, y permaneció unos segundos en silencio. Cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una sonrisa,  tomó uno de los papeles, se lo metió en la boca y lo tragó rápidamente.
Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon:
- ¿Pero ahora cómo vamos a saber qué ponía en el veredicto?
- Es muy sencillo- replicó el hombre, - es cuestión de leer el que queda y sabremos qué decía el que me tragué.
Con refunfuños, y un enfado mal disimulado, debieron liberar al acusado y jamás le volvieron a molestar.
La culpa es de la vaca
Jaime Lopera y Marta Inés Bernal





Busca quién eres...

EL TIGRE QUE BALABA


Al atacar a un rebaño, una tigresa dio a luz y poco después murió. El cachorro creció entre las ovejas y llegó él mismo a tomarse por una de ellas, y como una oveja llegó a ser considerado y tratado por el rebaño. 

Era sumamente apacible, pacía y balaba, ignorando por completo su verdadera naturaleza. Así transcurrieron algunos años. 

Un día llegó un tigre hasta el rebaño y lo atacó. Se quedó estupefacto cuando comprobó que entre las ovejas había un tigre que se comportaba como una oveja más. No pudo por menos que decirle: 

--Oye, ¿por qué te comportas como una oveja, si tú eres un tigre? 

Pero el tigre-oveja baló asustado. 

Entonces el tigre lo condujo ante un lago y le mostró su propia imagen. 

Pero el tigre-oveja seguía creyéndose una oveja, hasta tal punto que cuando el tigre recién llegado le dio un trozo de carne ni siquiera quiso probarla. 

--Pruébala -le ordenó el tigre. 

Asustado, sin dejar de balar, el tigre-oveja probó la carne. En ese momento la carne cruda desató sus instintos de tigre y reconoció de golpe su verdadera y propia naturaleza. 
Cuentos clásicos de India
Recop. Ramiro Calle





sábado, 2 de junio de 2012

Lo primero es darse cuenta...

EL PRESO
Era un hombre que había sido encarcelado. A través de un ventanuco enrejado que había en su celda gustaba de mirar al exterior. 
Todos los días se asomaba al ventanuco, y, cada vez que veía pasar a alguien al otro lado de las rejas, estallaba en sonoras e irrefrenables carcajadas. 
El guardián estaba realmente sorprendido. Un día ya no pudo por menos que preguntar al preso:
-Oye, hombre, ¿a qué vienen todas esas risotadas día tras día?-
Y el preso contestó:
-¿Cómo que de qué me río? ¡Pero estás ciego! Me río de todos esos que hay ahí. ¿No ves que están presos detrás de estas rejas?-
Cuento Indio

viernes, 9 de marzo de 2012

Si cumplimos nuestra parte...

EL COLIBRÍ
El bosque esta en llamas y mientras todos los animales huyen para salvar su pellejo, un colibrí recoge una y otra vez agua del río para verterla sobre el fuego.
-¿Es qué acaso crees que con ese pico tan pequeño vas a apagar el incendio?-
-le pregunta el León.
-Yo se que no puedo solo -responde el pajarito- Pero estoy haciendo mi parte -.
Betinho


martes, 6 de marzo de 2012

Sin temores...

UNA SOLA OPORTUNIDAD
Un hombre recibió una noche la visita de un ángel, quien le comunico que le esperaba un futuro fabuloso: Se le daría la oportunidad de hacerse rico, de lograr una posición importante y respetada dentro de la comunidad y de casarse con una mujer muy hermosa. 
Ese hombre se pasó la vida esperando que los milagros prometidos llegasen, pero nunca lo hicieron, así que al final murió solo y pobre.
Cuando llego a las puertas del cielo vio al ángel que le había visitado tiempo atrás y protestó: -me prometiste riqueza, una buena posición social y una bella esposa. ¡Me he pasado la vida esperando en vano!-
-Yo no hice esa promesa-, replico el ángel, -te prometí la oportunidad de riqueza, una buena posición social y una esposa hermosa-. 
El hombre estaba realmente intrigado. -No entiendo lo que quieres decir- confesó. 
-¿Recuerdas que una vez tuviste la idea de montar un negocio, pero el miedo al fracaso te detuvo y nunca lo pusiste en práctica?- El hombre asintió con un gesto. 
-Al no decidirte unos años más tarde se le dio la idea a otro hombre que no permitió que el miedo al fracaso le impidiera ponerla en practica, recordarás que se convirtió en uno de los hombres más ricos del reino-.
-También recordarás-, prosiguió el ángel, -en aquella ocasión, en que un terremoto asoló la ciudad, derrumbó muchos edificios y miles de personas quedaron atrapadas en ellos. En aquella ocasión tuviste la oportunidad de ayudar a encontrar y rescatar a los supervivientes, pero no quisiste dejar tu hogar solo por miedo a que los muchos saqueadores que había te robasen tus pertenencias: así que ignoraste la petición de ayuda y te quedaste en casa-, el hombre asintió con vergüenza. 
-Esa fue tu gran oportunidad de salvarle la vida a cientos de personas, con lo que hubieras ganado el respeto de todos ellos- continuó el ángel, -por último ¿recuerdas aquella hermosa mujer pelirroja, que te había atraído tanto? La creías incomparable a cualquier otra y nunca conociste a nadie igual. Sin embargo, pensaste que tal mujer no se casaría con alguien como tú y para evitar el rechazo, nunca llegaste a proponérselo-.
El hombre volvió a asentir, pero ahora las lágrimas rodaban por sus mejillas, -si, amigo mío, ella podría haber sido tu esposa- dijo el ángel. -Y con ella se te hubiera otorgado la bendición de tener sanos y hermosos hijos y multiplicar la felicidad en tu vida-. 
A todos se nos ofrecen a diario muchas oportunidades, pero muy a menudo, como el hombre de la historia, las dejamos pasar por nuestros temores e inseguridades. 
Pero tenemos una ventaja sobre el hombre del cuento... “AÚN ESTAMOS VIVOS”. 
Desconocido


lunes, 13 de febrero de 2012

Si persistes lo consigues...

LAS OLIMPIADAS
En una ocasión en la carrera de los 1000 metros con obstáculos de unas olimpiadas, salieron los 8 competidores.
Uno de ellos tiró el primer obstáculo, luego el segundo y el tercero; su desesperación fue tanta que no pudo saltar totalmente el cuarto y tropezó con el, cayendo pesadamente. Desde el suelo vio a los demás alejarse, sin embargo se puso en pié y continuó la carrera; se dio cuenta de que su rodilla sangraba y que su pierna no tenía la fuerza necesaria por el golpe, pero aún continuó; tropezando más adelante con otro obstáculo y cayendo nuevamente.
En ese punto, ya los otros competidores habían pasado la meta y los que estaban alrededor de la pista le decían que saliera de ella, pues estaba sangrando y de todas formas ya no iba a ganar la carrera, pero este atleta no les hizo caso, se levantó y siguió adelante, su objetivo era llegar a la meta, y lo iba a lograr sin importar lo que pasara. 
La gente en las graderías estaba atónita al ver la persistencia de aquel hombre.
Finalmente, llegó al final de la pista, en ese momento todo el estadio olímpico se puso de pié, y estalló en una ovación al hombre que había demostrado que era lo más importante en una carrera...perseverar hasta el final sin importar los tropiezos.
Desconocido



jueves, 2 de febrero de 2012

¿Qué alimentamos?...



ENTRE DOS LOBOS

Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla con sus nietos  acerca   de la vida.
Él les dijo: 
"¡Una gran pelea está ocurriendo dentro de mí!... ¡es entre dos lobos!"
"Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, dolor, rencor, avaricia, arrogancia, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras,  orgullo, egolatría, competencia, superioridad". 

"El otro es Bondad, Alegría, Paz, Amor, Esperanza, Serenidad, Humildad, Dulzura, Generosidad, Benevolencia, Amistad, Empatía, Verdad, Compasión  y Fe".
Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes y dentro de  todos  los seres de la tierra.
Lo pensaron por un minuto y uno de los niños le preguntó a su  abuelo:

"¿Y cuál de los lobos crees que ganará?".
 El viejo cacique respondió, simplemente...
"El que alimentes."
Leyenda indígena