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martes, 1 de enero de 2013

Hago planes para el 2013...¿cómo cumplirlos?



MAÑANA EMPIEZO...

Año tras año cuando llegan estas fechas todos tenemos un montón de buenas intenciones y objetivos para el nuevo año: “voy a ir al gimnasio”, “voy a adelgazar con un régimen estupendo”, “voy a comer sano”, “voy a ser más organizado/a”, “voy a dejar de fumar”,...

Pero cuando pasa el primer mes... ¡a veces aguantamos hasta el segundo! Toda esta lista de buenas acciones se queda en... intenciones incumplidas. Lo curioso de esto es que todos los años, uno tras otro, hacemos lo mismo y nos proponemos las mismas cosas que nunca terminamos de alcanzar.

Para que por fin intentemos conseguir alguna de las estupendas metas que nos proponemos, os dejo un decálogo a tener en cuenta a la hora de poner en marcha esa lista de buenas acciones:

1.       Plantéate si realmente quieres llevar a cabo ese objetivo. Muchas veces comenzamos el año con un montón de propósitos que querer hacer y cambiar pero realmente son deseos que exteriorizamos como algo ideal pero que no estamos dispuestos o preparados para llevar a cabo de momento.



2.      Haz planes a corto plazo. Para uno o dos meses. Así es más fácil conseguirlo y nos será más sencillo alcanzar la meta y sentirnos bien. Al cumplir ese plazo podemos ponernos otro, pues tendremos la sensación de que sí somos capaces. Esto nos subirá la autoestima y nos dará fuerzas para continuar. 

3.       Describe tus propósitos minuciosamente. Debemos describir de forma detallada cuál va a ser nuestra forma de cumplir esa meta u objetivo que nos hemos propuesto, es decir, debemos describir un plan de acción. Por ejemplo: si es “hacer vida sana”, describiremos lo que nos hemos propuesto hacer para conseguirlo: comer cinco veces al día durante dos semanas detallando los menús a ingerir, ir al gimnasio antes de ir a trabajar los martes, jueves y sábados,...



4.      Ten en cuenta tus limitaciones. Los objetivos que nos propongamos han de ser realistas, de este modo los podremos cumplir. Las metas alcanzables nos ayudan a sentirnos bien con nosotros mismos y animarnos a proponernos nuevos retos. 

5.      Apunta tus objetivos en un lugar visible. Esto nos ayudará a que todos los días los tengamos presentes y no se nos olvide o pospongamos para otro momento. La nevera, el espejo del baño, en el armario de nuestra ropa,... cualquier lugar visible es bueno para que todas las mañanas seamos conscientes de que tenemos un compromiso con nosotros mismos.



6.      Detalla algunos “premios o caprichos” que te darás al final de la semana si cumples tus objetivos. Pequeños premios en “etapas” nos ayudarán a mantener la motivación y la ilusión de manera sostenida durante la semana. Un baño especial el domingo, una tarde de cine, un SPA, esa pastel que te entusiasma, etc.



7.      Compártelo con tus amigos y/o familiares. De esta manera adquirirás un compromiso no sólo contigo, sino también con los que te rodean, por lo que te será más difícil posponer tu acción y te comprometerás a llevarla a cabo hasta el final.



8.     Fija una fecha de comienzo. Antes de empezar de un día para otro, debemos tener bien detallado los pasos anteriores. Cómo lo vamos a hacer, nuestras listas a la vista, compartido con nuestros amigos, etc. Esto requiere un tiempo, además debemos mentalizarnos y tomar conciencia de que vamos a llevar a cabo nuestro reto. Por tanto, vamos a fijar una fecha de comienzo en la que ya sepamos que tenemos todo preparado para comenzar. Esta fecha no ha de ser de un día para otro, pero tampoco debemos dejar pasar mucho tiempo para que no perdamos la motivación y el entusiasmo. De tres a cinco días vista estaría bien.



9.      Analiza tus acciones al final del día. Al volver a casa un momento de relajación y análisis de lo hecho durante el día es un buen ejercicio de reflexión donde felicitarnos por las acciones y corregir aquello que creamos que no hemos terminado de hacer como deseábamos.

10.  Al finalizar la semana... ya hemos cumplido la primera semana y estamos entusiasmados porque llega nuestro pequeño momento especial... 

¡a disfrutar de nuestro premio y coger fuerza para la siguiente!


M Rosa del Rincón


CONSIDERACIONES FINALES

Lo que con este documento se pretende es dar una orientación rápida y una idea general sobre la forma en que nosotros creemos que se debe actuar a la hora de cómo llevar a cabo objetivos y metas, puesto que es de actualidad durante el comienzo del nuevo año. 
En ningún caso pretende ser una guía exhaustiva sobre este tama, por lo que no debe ser tomada como tal.
Si cree que necesita ayuda u orientación al respecto, pueden consultar con nosotros que estaremos encantados de guiar su proceso.

M Rosa del Rincón (Consulta de Psicología) 
Para ampliar la información o cualquier duda que se pueda tener al respecto se pueden poner en contacto a través de info@mrosadelrincon.es o del tlf: 622 649 066



jueves, 9 de agosto de 2012

Usa todos tus recursos...

CON TODAS TUS FUERZAS

Un padre estaba observando a su hijo pequeño que trataba de mover una maceta con flores muy pesada.
El pequeño se esforzaba, sudaba, pero no conseguía desplazar la maceta ni un milímetro.
-¿Has empleado todas tus fuerzas ? -, le preguntó el padre.
-Sí-, respondió el niño.
-No-, replicó el padre, -aún no me has pedido que te ayude-.

"Historias para acortar el camino" Bruno Ferro



miércoles, 1 de agosto de 2012

Dónde miras tú...?

FÁBULA DE LOS TRES HERMANOS


De tres hermanos el más grande se fue
por la vereda a descubrir y a fundar
y, para nunca equivocarse o errar,
iba despierto y bien atento
a cuando iba a pisar...
de tanto en esta posición caminar
ya nunca el cuello se le enderezó
y anduvo esclavo ya de la precaución,
y se hizo viejo queriendo ir lejos
con su corta visión...

Ojo que no mira más allá, no ayuda al pie...


De tres hermanos el del medio se fue
por la vereda a descubrir y a fundar, 
y para nunca equivocarse o errar,
iba despierto y bien atento
al horizonte igual...
pero este chico listo no podía ver
la piedra, el hoyo que vencía a su pie
y revolcado siempre se la pasó,
y se hizo viejo queriendo ir lejos
a dónde no llegó...

Ojo que no mira más acá tampoco fue.


De tres hermanos el pequeño partió
por la vereda a descubrir y a fundar,
y para nunca equivocarse o errar
una pupila llevaba arriba,
y la otra en el andar...
y caminó, vereda adentro el que más,
ojo en camino y ojo en lo porvenir,
y cuando vino el tiempo de resumir,
ya su mirada estaba extraviada
entre el start y el in

Ojo puesto en todo, ya ni sabe lo que ve.

Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú... 

Adaptación letra Silvio Rodríguez "Fábula de los Tres Hermanos"


martes, 24 de julio de 2012

Cada uno mastica lo suyo...

LOS CUENTOS


El Maestro sufí contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma...

- Maestro – lo encaró uno de ellos una tarde. Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado...

- Pido perdón por eso. – Se disculpó el maestro – Permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno.

- Gracias maestro.- respondió halagado el discípulo

- Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites?

- Sí. Muchas gracias – dijo el discípulo.

- ¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?...

- Me encantaría... Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro...

- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte...

- Permíteme que te lo mastique antes de dártelo...

- No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! Se quejó, sorprendido el discípulo.

El maestro hizo una pausa y dijo:

- Si yo les explicara el sentido de cada cuento... sería como darles a comer una fruta masticada

Jorge Bucay

domingo, 8 de julio de 2012

Para seguir leyendo...

JUAN SALVADOR GAVIOTA
Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo. Chapoteaba un pesquero a un kilómetro de la costa cuando, de pronto, rasgó el aire la voz llamando a la Bandada de la Comida y una multitud de mil gaviotas se aglomeró para regatear y luchar por cada pizca de comida. Comenzaba otro día de ajetreos. Pero alejado y solitario, más allá de barcas y playas, está practicando Juan Salvador Gaviota. A treinta metros de altura, bajó sus pies palmeados, alzó su pico, y se esforzó por mantener en sus alas esa dolorosa y difícil posición requerida para lograr un vuelo pausado. Aminoró su velocidad hasta que el viento no fue más que un susurro en su cara, hasta que el océano pareció detenerse allá abajo. Entornó los ojos en feroz concentración, contuvo el aliento, forzó aquella torsión un... sólo... centímetro... más...Encrespáronse sus plumas, se atascó y cayó. Las gaviotas, como es bien sabido, nunca se atascan, nunca se detienen. Detenerse en medio del vuelo es para ellas vergüenza, y es deshonor.


Pero Juan Salvador Gaviota, sin avergonzarse, y al extender otra vez sus alas en aquella temblorosa y ardua torsión -parando, parando, y atascándose de nuevo-, no era un pájaro cualquiera. La mayoría de las gaviotas no se molesta en aprender sino las normas de vuelo más elementales: como ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas, no es volar lo que importa, sino comer. Para esta gaviota, sin embargo, no era comer lo que le importaba, sino volar. Más que nada en el mundo, Juan Salvador Gaviota amaba volar. Este modo de pensar, descubrió, no es la manera con que uno se hace popular entre los demás pájaros. Hasta sus padres se desilusionaron al ver a Juan pasarse días enteros, solo, haciendo cientos de planeos a baja altura, experimentando.

...
(Comienzo del libro "Juan Salvador Gaviota" ) Richard Bach


domingo, 24 de junio de 2012

Cómo cambiar...

CAMBIANTE A TI MISMO
Un viejo sabio que, cuando era joven era un auténtico revolucionario, se decía a sí mismo:
"Quiero fuerzas para cambiar el mundo".

A medida que fue haciéndose adulto, cayó en la cuenta de que se había pasado media vida sin haber logrado cambiar una sola alma, y transformó su deseo revolucionario en el siguiente deseo:
"Mejor, voy a transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque solo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho".

Pero cuando fue muy viejo, y ya estaba a punto de dejar este mundo, empezó a comprender lo estúpido que había sido y su única ilusión era:
"Quizás deba cambiarme a mí mismo, si yo hubiera actuado de ese modo desde el principio, no habría malgastado mi vida".

Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad, casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo. Al cambiar tú estas cambiando a la humanidad.
Adaptación propia de Cuento Sufí



domingo, 17 de junio de 2012

Educar...


Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.
Gabriel Celaya

sábado, 16 de junio de 2012

Lucha hasta el final...

EL JUICIO
En la Edad Media, un hombre muy virtuoso fue falsamente acusado de asesinato. El verdadero culpable era una persona muy influyente en el reino, por lo que se buscó un chivo espiatorio para encubrirlo.
El hombre fue llevado a juicio y comprendió que tenía pocas posibilidades de salvarse de la horca.
El juez, que también estaba confabulado, se encargó de hacer lo posible porque pareciera un juicio justo, por lo que le dijo a l acusado: 
- Conocida tu fama de hombre justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios; escribiré en dos papeles las palabras "culpable" e "inocente", tú escogerás y será la Providencia la que escoja tu destino.
Por supuesto, el perverso funcionario, había preparado dos papeles con la misma leyenda: "culpable".
La víctima, aún sin conocer los detalles, se intuyó que era una trampa.
Cuando el juez le conminó a tomar uno de los papeles, el hombre respiró profundamente, cerró los ojos, y permaneció unos segundos en silencio. Cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una sonrisa,  tomó uno de los papeles, se lo metió en la boca y lo tragó rápidamente.
Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon:
- ¿Pero ahora cómo vamos a saber qué ponía en el veredicto?
- Es muy sencillo- replicó el hombre, - es cuestión de leer el que queda y sabremos qué decía el que me tragué.
Con refunfuños, y un enfado mal disimulado, debieron liberar al acusado y jamás le volvieron a molestar.
La culpa es de la vaca
Jaime Lopera y Marta Inés Bernal





miércoles, 23 de mayo de 2012

El esfuerzo en vano...

EL POZO
Un hombre decidió cavar un pozo en un terreno que poseía. Eligió un lugar y profundizó hasta los cinco metros, pero no encontró agua.

Pensando que aquel no era el sitio idóneo, buscó otro lugar y se esforzó más, llegando hasta los siete metros, pero tampoco esta vez halló agua. Decidió probar una tercera ocasión, en distinto lugar, y cavar aún mucho más, pero cuando llegó a los diez metros, concluyó que en su terreno no había agua, y que lo mejor era venderlo.
Un día fue a visitar al hombre al cual había vendido el terreno, y se encontró con un hermoso pozo.
- "Amigo, mucho has tenido que cavar para encontrar agua. Recuerdo que yo piqué más de veinte metros, y no encontré ni rastro", dijo el recién llegado.
- "Te equivocas", contestó el aludido. "La verdad es que yo sólo cavé doce metros, pero a diferencia de ti, siempre lo hice en el mismo sitio."
Desconocido

lunes, 16 de abril de 2012

El anhelo de libertad te conduce a la libertad...

EL MURCIÉLAGO BUSCADOR
Todos estamos viajando .. ¿hacia dónde? Hay seres humanos que buscan y otros que, sin inquietudes, no lo hacen.
También hay murciélagos buscadores. La búsqueda del murciélago no es fácil, porque no ve. Sucede lo mismo con nosotros, los seres humanos: no vemos. Pero podemos llegar a ver.
¡Qué angustia la del murciélago buscador de nuestro cuento! Durante años llevaba intentando acercarse al sol para poder contemplar su luz maravillosa. Se lamentaba por su ceguera y sabía que si no podía ver el sol con sus ojos, podría llegar hasta él y fundirse en su calor y verlo así con los ojos del corazón. Sí, los murciélagos tienen corazón, y a veces más tierno que el de los humanos.
Al borde de la extenuación, sí, pero el murciélago seguía intentándolo. Recortándose su cuerpecillo contra el vasto horizonte, subía y subía, en un intento desesperado por unirse con el sol. Y con su ojo clarividente, un asceta vio al murciélago en sus denodados intentos y le dijo:
- Insignificante animal, aunque viajaras miles de años no podrías alcanzar el sol.

- Desiste.

- Lo que pretendes es tan absurdo como si una hormiga quisiera llegar a la luna.
El murciélago respondió:
- No te falta la razón.
- Pero no desistiré, jamás.
- Anhelo llegar al sol, y lo intentaré de por vida.
Volando sin descanso, las alas quebradas, el corazón exhausto. Eran años volando hacia el sol, ascendiendo hacia el astro poderoso. El murciélago se dijo:
- ¿No me habré despistado y habré sobrepasado el sol?
Una petulante ave oyó este comentario y dijo:
- Necio murciélago.
- Estúpido ciego.
- Tú no vas a ninguna parte.
- No haces otra cosa, en tu ceguera, que volar en círculos.
- Sin avanzar ni un sólo centímetro.
- Yo, que veo, sí podría ir al sol cuando quisiera.
- Pero tú ya no tienes ánimo.
- Estás abatido; la desesperación te gana.
Y entonces el murciélago dijo irónicamente:
- Es curioso, amiga, yo ni siquiera tengo ojos para ver en el exterior.
- Tú tienes una mirada capaz de ver en el interior de los seres.
- ¡Qué afortunada eres!
Siguió volando, volando. Lo intentó a lo largo de toda su vida, con un anhelo inquebrantable. Murió en el intento, sí, pero cuando su pequeño cuerpo iba a precipitarse en el vacío, nada más morir, un rayo de sol lo alcanzó y lo atrajo hacia el seno del sol y se fundió con él.
El ave, sin embargo, aún viendo sigue sin ver. Vuela de espaldas al sol y cada día está más distante del maravilloso disco solar.
Cuentos Espirituales del Tibet



miércoles, 28 de marzo de 2012

El calor del cariño...

EL PODER DE LA LLAMA
Erase una vez una barra de hierro de una fuerza infinita. Todos, el hacha, el martillo y la llama intentaron romperla en dos.
Yo lo conseguiré dijo el hacha. Golpeó con su filo la barra una y otra vez pero lo único que consiguió fue perder su afilada punta.
Déjame a mí dijo la sierra, que se ensañó con el hierro hasta que exhausta y sin dientes, se dio por vencida.
Sabía que no lo conseguirías. Yo te enseñaré como hacerlo dijo el martillo a la sierra.
Pero el primer golpe perdió la cabeza, sin abollar un poquito la barra de hierro.
¿Lo intento yo ahora? preguntó tímidamente la pequeña llama.
Olvídalo le respondieron todos, nunca lo conseguirás ¿Que puedes hacer tu insignificante lumbre?
A continuación, la pequeña llama se acercó hasta la barra de hierro, la abrazó y no la soltó hasta derretirla.
Desconocido

miércoles, 14 de marzo de 2012

A veces no vemos...

EL CONTRABANDISTA
  Todos sabían que era indiscutiblemente un contrabandista. Era incluso célebre por ello. Pero nadie había logrado jamás descubrirlo y mucho menos demostrarlo. Con frecuencia, cruzaba de la India a Pakistán a lomos de su burro, y los guardias, aun sospechando que contrabandeaba, no lograban obtener ninguna prueba de ello.
Transcurrieron los años y el contrabandista, ya entrado en edad, se retiró a vivir apaciblemente a un pueblo de la India. Un día, uno de los guardias que acertó a pasar por allí se lo encontró y le dijo:
  -Yo he dejado de ser guardia y tú de ser contrabandista. Quiero pedirte un favor. Dime ahora, amigo, qué contrabandeabas.
  Y el hombre repuso:
  -Burros.
Cuento Clásico de la India

viernes, 9 de marzo de 2012

Si cumplimos nuestra parte...

EL COLIBRÍ
El bosque esta en llamas y mientras todos los animales huyen para salvar su pellejo, un colibrí recoge una y otra vez agua del río para verterla sobre el fuego.
-¿Es qué acaso crees que con ese pico tan pequeño vas a apagar el incendio?-
-le pregunta el León.
-Yo se que no puedo solo -responde el pajarito- Pero estoy haciendo mi parte -.
Betinho


miércoles, 15 de febrero de 2012

Compartir lo mejor...


COMPARTE TUS SEMILLAS

Un hombre tenía un sembrado de flores estupendas; cada día salían de su cultivo centenares de paquetes a vender a la ciudad con las flores más bellas y fragantes que nadie pudiera conocer.
Este señor, año por año, ganaba el premio a las flores más grandes y de mejor calidad y, como era de esperarse, era la admiración de todos en la región.
Un día se acercó un periodista de un canal de televisión a preguntarle el secreto de su éxito, a lo que el hombre contesto:
- Mi éxito se lo debo a que de cada cultivo saco las mejores semillas y las comparto con mis vecinos, para que ellos también las siembren.
- ¿Cómo?- respondió el periodista- pero eso es una locura, ¿acaso no teme que sus vecinos se hagan famosos como usted y le quiten su importancia?
El hombre dijo: - Yo lo hago porque al tener ellos buenos sembrados el viento me va a devolver a mi cultivo buenas semillas y la cosecha va a ser mayor; si no lo hiciera así ellos sembrarían semillas de mala calidad que el viento traería a mi cultivo y cruzaría las semillas, haciendo que mis flores sean de mala calidad.
Desconocido

lunes, 13 de febrero de 2012

Si persistes lo consigues...

LAS OLIMPIADAS
En una ocasión en la carrera de los 1000 metros con obstáculos de unas olimpiadas, salieron los 8 competidores.
Uno de ellos tiró el primer obstáculo, luego el segundo y el tercero; su desesperación fue tanta que no pudo saltar totalmente el cuarto y tropezó con el, cayendo pesadamente. Desde el suelo vio a los demás alejarse, sin embargo se puso en pié y continuó la carrera; se dio cuenta de que su rodilla sangraba y que su pierna no tenía la fuerza necesaria por el golpe, pero aún continuó; tropezando más adelante con otro obstáculo y cayendo nuevamente.
En ese punto, ya los otros competidores habían pasado la meta y los que estaban alrededor de la pista le decían que saliera de ella, pues estaba sangrando y de todas formas ya no iba a ganar la carrera, pero este atleta no les hizo caso, se levantó y siguió adelante, su objetivo era llegar a la meta, y lo iba a lograr sin importar lo que pasara. 
La gente en las graderías estaba atónita al ver la persistencia de aquel hombre.
Finalmente, llegó al final de la pista, en ese momento todo el estadio olímpico se puso de pié, y estalló en una ovación al hombre que había demostrado que era lo más importante en una carrera...perseverar hasta el final sin importar los tropiezos.
Desconocido



jueves, 9 de febrero de 2012

Empecemos...

EL ROMPECABEZAS
Un científico estaba trabajando en su laboratorio cuando entró su hijo de cinco años, dispuesto a ayudarle. El científico, que tenía mucho trabajo y no quería ser interrumpido, pensó en darle un entretenimiento al niño para que no le molestase. Recortó de una revista un mapa del mundo, lo cortó en muchos trocitos y se lo dio a su hijo junto con cinta adhesiva para que lo recompusiera. Como no había visto nunca ese mapa, el científico pensó que tardaría horas en hacerlo.
Cuál fue su sorpresa cuando, al cabo de unos minutos el niño le dijo:
-¡Ya está papá, ya lo terminé! 
El científico se quedó sorprendido por unos momentos, pero se giró pensando que no vería más que una chapuza típica de un niño de cinco años. Sin embargo, el niño le mostraba el puzle totalmente hecho y con todas las piezas en su sitio. Le preguntó asombrado:
-¿Cómo lo has hecho, hijo?
-¡Muy fácil, papá! Cuando lo recortaste de la revista, me di cuenta de que, por detrás del mapa, había dibujado un hombre. Cuando me diste los trocitos, les di la vuelta e hice el rompecabezas del hombre. Cuando terminé de arreglar el hombre, me di cuenta de que había arreglado el mundo...
Desconocido


miércoles, 1 de febrero de 2012

A veces conviene afilar la mente...



EL LEÑADOR ESFORZADO

Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; así que el hachero se decidió a hacer buen papel.
El primer día se presentó al capataz, quien le dio un hacha y le designó una zona.

El hombre entusiasmado salió al bosque a talar.

En un solo día cortó dieciocho árboles.
—Te felicito –dijo el capataz— sigue así..Animado por las palabras del capataz, el hachero se decidió a mejorar su propio desempeño al día siguiente; así que esa noche se acostó bien temprano.
A la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque.
A pesar de todo el empeño, no consiguió cortar más que quince árboles.
—Me debo haber cansado –pensó y decidió acostarse con la puesta del sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. 
Al día siguiente fueron siete, luego cinco y el último día estuvo toda la tarde tratando de voltear su segundo árbol.
Inquieto por el pensamiento del capataz, el hachero se acercó a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se esforzaba al límite de desfallecer.
El capataz le preguntó:
—¿Cuándo afilaste tu hacha la última vez?
—¿Afilar? No tuve tiempo de afilar, estuve muy ocupado cortando árboles.
 Desconocido

martes, 24 de enero de 2012

Reflexiona...

LOS TRES CONSEJOS
Una pareja de recién casados era muy pobre y vivía de los favores de un pueblito del interior. Un día el marido le hizo la siguiente propuesta a su esposa: "querida yo voy a salir de la casa, voy a viajar bien lejos, buscar un empleo y trabajar hasta tener condiciones para regresar y darte una vida más cómoda y digna. No sé cuánto tiempo voy a estar lejos, solo te pido una cosa, que me esperes y mientras yo esté lejos, seas fiel a mí, pues yo te seré fiel a ti."
Así, siendo joven aún, caminó muchos días a pie, hasta encontrar un hacendado que estaba necesitando de alguien para ayudarlo en su hacienda. 
El joven llegó y se ofreció para trabajar y fue aceptado. Pidió hacer un trato con su jefe, el cual fue aceptado también. El pacto fue el siguiente: "déjeme trabajar por el tiempo que yo quiera y cuando yo encuentre que debo irme el señor me libera de mis obligaciones: yo no quiero recibir mi salario. Le pido al señor que lo coloque en una cuenta de ahorro hasta el día en que me vaya. El día que yo salga usted me dará el dinero que yo haya ganado."
Estando ambos de acuerdo, aquel joven trabajo durante 20 años, sin vacaciones y sin descanso. 
Después de veinte años se acercó a su patrón y le dijo: "patrón, yo quiero mi dinero, pues quiero regresar a mi casa." El patrón le respondió: "muy bien, hicimos un pacto y voy a cumplirlo, solo que antes quiero hacerte una propuesta, ¿está bien? Yo te doy tu dinero y tú te vas, o te doy tres consejos y no te doy el dinero y te vas. Si yo te doy el dinero, no te doy los consejos y viceversa. Vete a tu cuarto, piénsalo y después me das la respuesta." 
El pensó durante dos días, busco al patrón y le dijo: "quiero los tres consejos". 
El patrón le recordó: "Si te doy los consejos, no te doy el dinero. "Y el empleado respondió: "quiero los consejos". 
EL patrón entonces le aconsejo: “nunca tomes atajos en tu vida. Caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida. Nunca seas curioso de aquello que represente el mal, pues la curiosidad por el mal puede ser fatal. Nunca tomes decisiones en momentos de odio y dolor, pues puedes arrepentirte demasiado tarde.
Después de darle los consejos, el patrón le dijo al joven, que ya no era tan joven: “aquí tienes tres panes, dos para comer durante el viaje y el tercero es para comer con tu esposa cuando llegues a tu casa."
El hombre entonces, siguió su camino de vuelta, después de estar veinte años lejos de su casa y de su esposa que el tanto amaba. 
Después del primer día de viaje, encontró una persona que lo saludó y le preguntó: "¿para dónde vas?" Él le respondió: "voy para un camino muy distante que queda a más de veinte días de caminata por esta carretera." La persona le dijo entonces: "joven, este camino es muy largo, yo conozco un atajo con el cual llegaras en pocos días". El joven contento, comenzó a caminar por el atajo, cuando se acordó del primer consejo, "nunca tomes atajos en tu vida, caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida". Entonces se alejó de aquel atajo y volvió a seguir por el camino normal. 
Dos días después se enteró de otro viajero que había tomado el atajo, y lo asaltaron, lo golpearon, y le robaron toda su ropa. Ese atajo llevaba a una ¡emboscada! 
Después de algunos días de viaje, y cansado al extremo, encontró una pensión a la vera de la carretera. Era muy tarde en la noche y parecía que todos dormían, pero una mujer malencarada le abrió la puerta y lo atendió. Como estaba tan cansado, tan sólo le pagó la tarifa del día sin preguntar nada, y después de tomar un baño se acostó a dormir. De madrugada se levantó asustado al escuchar un grito aterrador. Se puso de pié de un salto y se dirigió hasta la puerta para ir hacia donde escuchó el grito. Cuando estaba abriendo la puerta, se acordó del segundo consejo: "nunca seas curioso de aquello que represente el mal pues la curiosidad por el mal puede ser fatal". Regresó y se acostó a dormir. 
Al amanecer, después de tomar café, el dueño de la posada le preguntó si no había escuchado un grito y él le contesto que si lo había escuchado. El dueño de la posada le preguntó: y ¿no sintió curiosidad? Él le contestó que no. A lo que el dueño les respondió: ha tenido suerte en salir vivo de aquí, pues en las noches nos acecha una mujer maleante, que grita horriblemente y cuando el huésped sale a enterarse de qué está pasando, lo mata, lo entierra en el quintal, y luego se esfuma.
El joven siguió su larga jornada, ansioso por llegar a su casa. 
Después de muchos días y noches de caminata, ya al atardecer, vio entre los árboles humo saliendo de la chimenea de su pequeña casa, caminó y vio entre los arbustos la silueta de su esposa. Estaba anocheciendo, pero alcanzó a ver que ella no estaba sola. Anduvo un poco más y vio que ella tenía en sus piernas, un hombre al que estaba acariciando los cabellos. Cuando vio aquella escena, su corazón se llenó de odio y amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad. Respiró profundo, apresuró sus pasos, cuando recordó el tercer consejo: "nunca tomes decisiones en momentos de odio y dolor, pues puedes arrepentirte demasiado tarde". 
Entonces se paró y reflexiono, decidió dormir ahí mismo aquella noche y al día siguiente tomar una decisión. Al amanecer, ya con la cabeza fría, el dijo: "no voy a matar a mi esposa". Voy a volver con mi patrón y a pedirle que me acepte de vuelta. Sólo que antes, quiero decirle a mi esposa que siempre le fui fiel a ella. "Se dirigió a la puerta de la casa y tocó. Cuando la esposa le abre la puerta y lo reconoce, se cuelga de su cuello y lo abraza afectuosamente. El trata de quitársela de encima, pero no lo consigue. Entonces con lagrimas en los ojos le dice: "yo te fui fiel y tú me traicionaste...
Ella espantada le responde: "¿cómo? yo nunca te traicioné, te esperé durante veinte años. Él entonces le preguntó: "¿y quién era ese hombre que acariciabas ayer por la tarde? Y ella le contesto: “aquel hombre es nuestro hijo. Cuando te fuiste descubrí que estaba embarazada. Hoy el tiene veinte años de edad”. Entonces el marido entró, conoció y abrazó a su hijo y les contó toda su historia. 
En cuanto su esposa preparaba la cena, se sentaron a comer el último pan juntos y al partirlo, se encontró todo su dinero, el pago de sus veinte años de dedicación. 
Desconocido 



lunes, 23 de enero de 2012

Sé tú mismo...



EL ÁRBOL CONFUNDIDO
Había una vez, en un lugar y en un tiempo que podría ser aquí y hoy mismo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.
Todo era alegría en el jardín, pero uno de sus habitantes no participaba de la dicha general: era un árbol que se sentía profundamente triste.
El pobre árbol tenía un problema: no sabía quién era.
El manzano le decía:
—Lo que te falta es concentración, si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas, es muy fácil.
El rosal le decía:
—No escuches al manzano. Mira, es más sencillo tener rosas, y además, son más bonitas y olorosas que las manzanas.
El pobre árbol, desesperado, intentaba concentrarse y ser todo lo que le sugerían, pero no lograba ser como los demás le decían que debía ser y por ello se sentía cada vez más frustrado y desgraciado.
Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
—No te preocupes, tu problema no es tan grave. Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. No dediques tu vida, tu esfuerzo ni tu energía a ser como los demás quieren que seas.
Sé tú mismo, conócete, y aprende a escuchar tu voz interior.
Y dicho esto, el búho desapareció.
«Mi voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Conocerme?» —pensaba el árbol, angustiado.
Pero el comentario del búho anidó en su corazón.
Y el árbol empezó a dejar de prestar oídos a los comentarios de las otras plantas. Aprendió a estar en silencio, tranquilo gozando de los rayos del sol y de las refrescantes gotas de lluvia.
Aprendió a disfrutar del canto de los pájaros que anidaban en sus ramas, a dejarse acariciar por el viento que silbaba entre sus hojas.
Y, cuando menos lo esperaba y buscaba, un día comprendió.
Su corazón se abrió y su voz interior le habló:
—Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano; ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal.
Tú eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso; dar albergue a las aves; sombra a los viajeros; belleza al paisaje.
Tienes una misión, cúmplela.
Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.
Así, pronto fue admirado y respetado por todos, pero lo más importante es que aprendió a respetarse y a valorarse a sí mismo. 
Jaume Soler y M. Mercé Conangla