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martes, 1 de enero de 2013

Hago planes para el 2013...¿cómo cumplirlos?



MAÑANA EMPIEZO...

Año tras año cuando llegan estas fechas todos tenemos un montón de buenas intenciones y objetivos para el nuevo año: “voy a ir al gimnasio”, “voy a adelgazar con un régimen estupendo”, “voy a comer sano”, “voy a ser más organizado/a”, “voy a dejar de fumar”,...

Pero cuando pasa el primer mes... ¡a veces aguantamos hasta el segundo! Toda esta lista de buenas acciones se queda en... intenciones incumplidas. Lo curioso de esto es que todos los años, uno tras otro, hacemos lo mismo y nos proponemos las mismas cosas que nunca terminamos de alcanzar.

Para que por fin intentemos conseguir alguna de las estupendas metas que nos proponemos, os dejo un decálogo a tener en cuenta a la hora de poner en marcha esa lista de buenas acciones:

1.       Plantéate si realmente quieres llevar a cabo ese objetivo. Muchas veces comenzamos el año con un montón de propósitos que querer hacer y cambiar pero realmente son deseos que exteriorizamos como algo ideal pero que no estamos dispuestos o preparados para llevar a cabo de momento.



2.      Haz planes a corto plazo. Para uno o dos meses. Así es más fácil conseguirlo y nos será más sencillo alcanzar la meta y sentirnos bien. Al cumplir ese plazo podemos ponernos otro, pues tendremos la sensación de que sí somos capaces. Esto nos subirá la autoestima y nos dará fuerzas para continuar. 

3.       Describe tus propósitos minuciosamente. Debemos describir de forma detallada cuál va a ser nuestra forma de cumplir esa meta u objetivo que nos hemos propuesto, es decir, debemos describir un plan de acción. Por ejemplo: si es “hacer vida sana”, describiremos lo que nos hemos propuesto hacer para conseguirlo: comer cinco veces al día durante dos semanas detallando los menús a ingerir, ir al gimnasio antes de ir a trabajar los martes, jueves y sábados,...



4.      Ten en cuenta tus limitaciones. Los objetivos que nos propongamos han de ser realistas, de este modo los podremos cumplir. Las metas alcanzables nos ayudan a sentirnos bien con nosotros mismos y animarnos a proponernos nuevos retos. 

5.      Apunta tus objetivos en un lugar visible. Esto nos ayudará a que todos los días los tengamos presentes y no se nos olvide o pospongamos para otro momento. La nevera, el espejo del baño, en el armario de nuestra ropa,... cualquier lugar visible es bueno para que todas las mañanas seamos conscientes de que tenemos un compromiso con nosotros mismos.



6.      Detalla algunos “premios o caprichos” que te darás al final de la semana si cumples tus objetivos. Pequeños premios en “etapas” nos ayudarán a mantener la motivación y la ilusión de manera sostenida durante la semana. Un baño especial el domingo, una tarde de cine, un SPA, esa pastel que te entusiasma, etc.



7.      Compártelo con tus amigos y/o familiares. De esta manera adquirirás un compromiso no sólo contigo, sino también con los que te rodean, por lo que te será más difícil posponer tu acción y te comprometerás a llevarla a cabo hasta el final.



8.     Fija una fecha de comienzo. Antes de empezar de un día para otro, debemos tener bien detallado los pasos anteriores. Cómo lo vamos a hacer, nuestras listas a la vista, compartido con nuestros amigos, etc. Esto requiere un tiempo, además debemos mentalizarnos y tomar conciencia de que vamos a llevar a cabo nuestro reto. Por tanto, vamos a fijar una fecha de comienzo en la que ya sepamos que tenemos todo preparado para comenzar. Esta fecha no ha de ser de un día para otro, pero tampoco debemos dejar pasar mucho tiempo para que no perdamos la motivación y el entusiasmo. De tres a cinco días vista estaría bien.



9.      Analiza tus acciones al final del día. Al volver a casa un momento de relajación y análisis de lo hecho durante el día es un buen ejercicio de reflexión donde felicitarnos por las acciones y corregir aquello que creamos que no hemos terminado de hacer como deseábamos.

10.  Al finalizar la semana... ya hemos cumplido la primera semana y estamos entusiasmados porque llega nuestro pequeño momento especial... 

¡a disfrutar de nuestro premio y coger fuerza para la siguiente!


M Rosa del Rincón


CONSIDERACIONES FINALES

Lo que con este documento se pretende es dar una orientación rápida y una idea general sobre la forma en que nosotros creemos que se debe actuar a la hora de cómo llevar a cabo objetivos y metas, puesto que es de actualidad durante el comienzo del nuevo año. 
En ningún caso pretende ser una guía exhaustiva sobre este tama, por lo que no debe ser tomada como tal.
Si cree que necesita ayuda u orientación al respecto, pueden consultar con nosotros que estaremos encantados de guiar su proceso.

M Rosa del Rincón (Consulta de Psicología) 
Para ampliar la información o cualquier duda que se pueda tener al respecto se pueden poner en contacto a través de info@mrosadelrincon.es o del tlf: 622 649 066



lunes, 17 de diciembre de 2012

Los problemas que inventamos...

EL VIAJERO SEDIENTO

Lentamente, el sol se había ido ocultando y la noche había caído por completo. 
Por la inmensa planicie de la India se deslizaba un tren como una descomunal serpiente quejumbrosa. 
Varios hombres compartían un departamento y, como quedaban muchas horas para llegar al destino, decidieron apagar la luz y ponerse a dormir. 
El tren proseguía su marcha cuando transcurridos unos minutos, los viajeros empezaron a conciliar el sueño. 
Llevaban ya un buen número de horas de viaje y estaban muy cansados. 
De repente, empezó a escucharse una voz que decía: 
-¡Ay..., qué sed tengo...! ¡Ay..., qué sed tengo...! 
Así una y otra vez, insistente y monótonamente. 
Era uno de los viajeros que no cesaba de quejarse de su sed, impidiendo dormir al resto de sus compañeros. 
Ya resultaba tan molesta y repetitiva su queja, que uno de los viajeros se levantó, salió del departamento, fue al lavabo y le trajo un vaso de agua. 
El hombre sediento bebió con avidez el agua.
Todos se echaron de nuevo y otra vez se apagó la luz. 
Los viajeros, reconfortados, se dispusieron a dormir. 
Transcurrieron unos minutos y..., de repente..., la misma voz de antes comenzó a decir: 
-¡Ay, qué sed tenía, pero qué sed tenía!

Cuento de la India


lunes, 10 de septiembre de 2012

Como nuestros padres...

EL ÁRBOL DE LAS MANZANAS

Este era un enorme árbol de manzanas al cual un niño amaba mucho. Todos los días jugaba a su alrededor, trepaba hasta el tope, comía sus frutos y tomaba la siesta bajo su sombra. El árbol también lo quería mucho.
Pasó el tiempo, el niño creció y no volvió a jugar alrededor del árbol. Un día regresó y escuchó que este le decía con cierta tristeza:
-¿Vienes a jugar conmigo?
Pero el muchacho contestó:
-Ya no soy el niño de antes que juega alrededor de los árboles. Ahora quiero tener juguetes, y necesito dinero para comprarlos.
-Lo siento -dijo el árbol-. No tengo dinero, pero te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas; así podrás comprar tus juguetes.
El muchacho tomó las manzanas, obtuvo el dinero y se sintió feliz. También el árbol fue feliz, pero el muchacho no volvió. Tiempo después, cuando regresó, el árbol le preguntó:
-¿Vienes a jugar conmigo?
-No tengo tiempo para jugar; debo trabajar para mi familia y necesito una casa para mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?
-Lo siento -repuso el árbol-. No tengo una casa, pero puedes cortar mis ramas y construir tu casa.
El hombre cortó todas las ramas del árbol, que se sintió feliz, y no volvió. Cierto día de un cálido verano, regresó. El árbol estaba encantado.
-¿Vienes a jugar conmigo? -le preguntó.
-Me siento triste, estoy volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar, ¿puedes dármelo?
El árbol contestó:
-Usa mi tronco para construir uno; así podrás navegar y serás feliz.
El hombre cortó el tronco, construyó el bote y se fue a navegar por un largo tiempo. Regresó después de muchos años y el árbol le dijo:
-Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte, ni siquiera manzanas.
El hombre replicó:
-No tengo dientes para morder ni fuerzas para escalar, ya estoy viejo.
Entonces el árbol, llorando, le dijo:
-Realmente no puedo darte nada. Lo único que me queda son mis raíces muertas.
Y el hombre contestó:
-No necesito mucho ahora, sólo un lugar para reposar. Estoy cansado después de tantos años...
-Bueno -dijo el árbol-, las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa.
El hombre se sentó junto al árbol y este, alegre y risueño, dejó caer algunas lágrimas.

Recopilación "La culpa es de la vaca"
Contribución Andrés Bernal


lunes, 27 de agosto de 2012

Hazlo por ti...


EL SENDERO DE LA VERDAD

... Merlín le recordó al caballero su nuevo propósito: liberarse de la armadura.
-¿Por qué molestarse? - preguntó el caballero ásperamente - a Julieta y a Cristóbal les daba igual si me la quito o no.
- Hacedlo por vos mismo - sugirió Merlín - El estar atrapado dentro de todo ese acero os ha causado muchos problemas, y las cosas empeorarán con el paso del tiempo. Incluso podríais morir a causa de una neumonía por culpa de una barba empapada.
- Supongo que sí, mi barba se ha convertido en un fastidio - replicó el caballero - Estoy cansado de cargar con ella y estoy harto de comer papillas. Ahora que lo pienso, ni siquiera me puedo rascar la espalda cuando me pica.
- ¿Y cuándo fue la última vez que sentisteis el calor de un beso, olisteis la fragancia de una flor, o escuchasteis una hermosa melodía sin que vuestra armadura se interpusiera entre vosotros?
- Ya ni me acuerdo - murmuró el caballero con tristeza - Tenéis razón, Merlín. Tengo que liberarme de esta armadura por mí mismo.
- No podéis continuar viviendo y pensando como lo habéis hecho hasta ahora - dijo Merlín - Fue así como os quedasteis atrapado en ese montón de acero al principio.
- Pero, ¿cómo puedo cambiar todo eso? - preguntó el caballero intranquilo.
- No es tan difícil como parece - explicó Merlín, conduciendo al caballero hacia un sendero - Éste es el sendero que seguisteis para llegar a estos bosques.
- Yo no seguí ningún sendero - dijo el caballero - ¡Estuve perdido durante meses!
- La gente no suele percibir el sendero por el que transita - replicó Merlín.
- ¿Queréis decir que el sendero estaba ahí pero yo no lo podía ver?
- Sí, y podéis regresar por el mismo, si así lo deseáis; pero conduce a la deshonestidad, la avaricia, el odio, los celos, el miedo y la ignorancia.
- ¿Estáis diciendo que yo soy todo eso? - preguntó el caballero indignado.
- En algunos momentos, sois alguna de esas cosas - admitió Merlín en voz baja.
El mago señaló hacia otro sendero. Era más estrecho que el primero y muy empinado.
- Parece una escalada difícil - observó el caballero.
-Ése - dijo Merlín asintiendo - es el Sendero de la Verdad. Se vuelve más empinado a medida que se acerca a la cima de una lejana montaña.
El caballero contempló el empinado camino sin entusiasmo.
- No estoy seguro de que valga la pena. ¿Qué conseguiré cuando llegue a la cima?
- Se trata de lo que no tendréis. - explicó Merlín - ¡Vuestra armadura!
El caballero reflexionó sobre esto. Si regresaba por el camino por el que había venido, no tendría esperanzas de liberarse de su armadura y, probablemente moriría de soledad y fatiga. La única manera de quitarse la armadura era, por lo visto, seguir el Sendero de la Verdad, aunque pudiese, en tal caso, morir intentando trepar hacia la empinada montaña.
El caballero observó el difícil sendero que tenía delante. Luego miró hacia abajo, y contempló el acero que cubría su cuerpo.
- Está bien - dijo con resignación - Probaré el Sendero de la Verdad.
Merlín asintió:
- Vuestra decisión de transitar un sendero desconocido, teniendo que cargar con una pesada armadura, requiere mucho coraje...

Robert Fisher. Fragmento de "El Caballero de la Armadura Oxidada"










miércoles, 22 de agosto de 2012

Reconoce las cualidades del otro, puedes aprender...

BLANCANIEVES

En un lugar muy muy lejano, vivía una hermosa princesa que se llamaba Blancanieves.
Vivía en un castillo con su madrastra, una mujer muy malvada y vanidosa que lo único que le preocupaba y que deseaba era ser la mujer más hermosa del reino.
Para estar segura de ello, todos los días, preguntaba a su espejo mágico quién era la más hermosa y bella del reino, a lo que el espejo contestaba:
- Tú eres la más hermosa de todas las mujeres, reina mía.
El tiempo fue pasando hasta que, un día, el espejo mágico contestó que la más bella del reino era Blancanieves.
La reina, llena de furia y de rabia, no daba crédito a lo que escuchaba y ordenó a un cazador que llevase a Blancanieves al bosque y que la matara. 
¡No podía soportar que alguien fuera mejor que ella!. 
Además, como prueba de su muerte,  le pidió al cazador que trajera su corazón en un cofre.
El cazador, sorprendido pero obedeciendo a su reina, llevó a Blancanieves al bosque. Cuando allí llegaron, sintió lástima de la joven y le aconsejó que se marchara muy lejos del castillo y, para engañar a la reina, llevó en el cofre el corazón de un jabalí.
Blancanieves, al verse sola, sintió mucho miedo porque tuvo que pasar la noche andando por la oscuridad del bosque. Ya al amanecer, descubrió una preciosa casita.
Entró sin pensarlo dos veces y observó que los muebles y objetos de la casita ¡eran pequeñísimos!.
Había siete platitos en la mesa, siete vasitos, siete camitas en la alcoba,... 
Blancanieves, cansada de sus andanzas, se acostó quedando profundamente dormida durante todo el día.
Al atardecer, llegaron los dueños de la casa. Eran siete enanitos que trabajaban en unas minas.
Al ver a la joven acostada en sus camitas se quedaron admirados al descubrir la belleza de Blancanieves.
Al despertar, ella les contó toda su triste historia y los enanitos la abrazaron y suplicaron a la niña que se quedase con ellos. 
Blancanieves aceptó y se quedó a vivir con ellos. Eran todos muy felices...
Mientras tanto..., en el castillo, la reina se puso otra vez muy muy furiosa al descubrir, a través de su espejo mágico, que Blancanieves todavía vivía y que aún era la más bella del reino. 
Llena de ira, rabia y vengativa, la cruel madrastra se disfrazó de una inocente viejecita y partió hacia la casita del bosque.
Allí, cuando Blancanieves estuvo sola, la malvada se acercó y haciéndose pasar por buena ofreció a la niña una manzana envenenada. 
Cuando Blancanieves dio el primer bocado, cayó desmayada, para felicidad de la reina mala; ya no tendría competencia y volvería a ser la más hermosa del reino.
Por la tarde, cuando los enanitos volvieron del trabajo, encontraron a Blancanieves tendida en el suelo, pálida y quieta, y creyeron que estaba muerta.
Tristes, los enanitos construyeron una urna de cristal para que todos los animalitos y seres del bosque pudiesen despedirse de Blancanieves.
Unos días después, apareció por allí un príncipe a lomos de un caballo que, nada más contemplar a Blancanieves, quedó prendado de ella. 
Al despedirse y ante tal belleza, la besó en la mejilla, y cual fue la sorpresa que Blancanieves volvió a la vida, pues el beso de amor que le había dado el príncipe rompió el hechizo de la malvada reina.
Blancanieves se casó con el príncipe y expulsaron a la cruel reina del palacio, y desde entonces todos pudieron vivir felices...
Cuento popular


lunes, 20 de agosto de 2012

Reflexión de ánimo...


No minimices tu valor comparándote con otros, pues son esas diferencias lo que nos hace seres especiales.
No hagas tus metas por lo que a otras personas les parezca importante, solo tú sabes lo que es mejor para ti. 
Nunca tomes en vano las cosas cercanas a tu corazón, aférrate a ellas como te aferras a la vida, pues sin ellas la vida no tiene sentido.
No permitas que tu vida se resbale por tus dedos, viviendo en el pasado o viviendo en el futuro, vive tu vida un día en el presente y podrás disfrutar todos los días de tu vida. 
No te rindas aunque creas que no tienes algo que ofrecer, nada es realmente en vano hasta el momento en que tu decides dejar de intentarlo. 
Estamos unidos a los otros por un hilo muy frágil, no tengas miedo de asumir riesgos pues con ellos aprendemos a vivir. 
No le cierres la puerta al amor diciendo que es difícil de encontrar. La manera más rápida de encontrar amor es dando amor. La manera mas rápida de perder el amor es aferrándonos muy fuerte a él. 
No rechaces tus sueños, sino ten esperanza, puesto que si no tienes esperanza no tienes un propósito. 
No corras por la vida tan rápido que olvides, no solamente donde has estado, sino hacia donde vas. 
La vida no es una carrera sino una jornada para ir saboreandola paso a paso.

Adaptación propia autor desconocido. 


miércoles, 1 de agosto de 2012

Dónde miras tú...?

FÁBULA DE LOS TRES HERMANOS


De tres hermanos el más grande se fue
por la vereda a descubrir y a fundar
y, para nunca equivocarse o errar,
iba despierto y bien atento
a cuando iba a pisar...
de tanto en esta posición caminar
ya nunca el cuello se le enderezó
y anduvo esclavo ya de la precaución,
y se hizo viejo queriendo ir lejos
con su corta visión...

Ojo que no mira más allá, no ayuda al pie...


De tres hermanos el del medio se fue
por la vereda a descubrir y a fundar, 
y para nunca equivocarse o errar,
iba despierto y bien atento
al horizonte igual...
pero este chico listo no podía ver
la piedra, el hoyo que vencía a su pie
y revolcado siempre se la pasó,
y se hizo viejo queriendo ir lejos
a dónde no llegó...

Ojo que no mira más acá tampoco fue.


De tres hermanos el pequeño partió
por la vereda a descubrir y a fundar,
y para nunca equivocarse o errar
una pupila llevaba arriba,
y la otra en el andar...
y caminó, vereda adentro el que más,
ojo en camino y ojo en lo porvenir,
y cuando vino el tiempo de resumir,
ya su mirada estaba extraviada
entre el start y el in

Ojo puesto en todo, ya ni sabe lo que ve.

Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú... 

Adaptación letra Silvio Rodríguez "Fábula de los Tres Hermanos"


lunes, 16 de julio de 2012

La mentira piadosa...



EL TREN DE LAS CINCO

-Hola Juan, ¿qué haces aquí tan impaciente?- le preguntó un paisano al jubilado que paseaba a lo largo del andén de la estación de tren del pueblo.
-Estoy esperando a que pase el tren de las 5- contestó Juan amablemente.
-¡Suerte, Juan!, a ver si viene pronto-
"Pobre Juan", pensaba el paisano, "todos los días esperando a que pase el tren de las 5 de la tarde, sin saber que hace tiempo que la ruta fue desviada y ya no pasa ningún tren por nuestro pueblo. Alguien debería decirle la verdad al bueno de Juan, pero nadie quiere quitarle su ilusión y su entretenimiento."
Y así un día tras otro, Juan esperaba pacientemente al tren durante horas y los vecinos, que habían hecho del camino de la Estación su ruta preferida para pasear, le saludaban, le preguntaban por el tren y se volvían a sus casas tranquilamente.
-Bueno días, Juan. ¿Ha pasado ya el tren?- le decían sus vecinos al pasar.
-Todavía no. Se conoce que viene con retraso- contestaba el jubilado muy tranquilo.
Un día, una anciana del pueblo, que vivía muy preocupada por todo lo que pasaba a su alrededor, quiso hacer su obra buena y fue al encuentro de su vecino Juan.
-Siento mucho darte este disgusto- le dijo, -pero no puedo seguir siendo cómplice de la mentira colectiva de todo el pueblo, mi conciencia me obliga a decirte que tu espera es en vano. Ya no pasa el tren por la estación de nuestro pueblo, Juan-.
Él la miró, y con la sonrisa de un niño travieso le dijo -te agradezco tu información, vecina, pero te ruego que no le digas a nadie que me lo has contado, porque todavía falta que casi la mitad del pueblo venga a sacarme de mi error, y mientras haya alguien que crea que estoy esperando a un tren imaginario, vendrán a saludarme y a desearme que mis deseos se hagan realidad. Así me siento menos solo y más querido, además, nos sirve a todos de entretenimiento. Todos nos beneficiamos de la gran mentira...., pero ahora debo apresurarme, vecina, porque ya son casi las 5 de la tarde, el tren debe estar a punto de llegar y enseguida nuestros vecinos empezaran a desfilar para preguntarme por mi tren-.
-¡Suerte, Juan!, a ver si viene pronto- le contestó asombrada la anciana.
Jordi Pons e Inma Lorenzo

domingo, 8 de julio de 2012

Para seguir leyendo...

JUAN SALVADOR GAVIOTA
Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo. Chapoteaba un pesquero a un kilómetro de la costa cuando, de pronto, rasgó el aire la voz llamando a la Bandada de la Comida y una multitud de mil gaviotas se aglomeró para regatear y luchar por cada pizca de comida. Comenzaba otro día de ajetreos. Pero alejado y solitario, más allá de barcas y playas, está practicando Juan Salvador Gaviota. A treinta metros de altura, bajó sus pies palmeados, alzó su pico, y se esforzó por mantener en sus alas esa dolorosa y difícil posición requerida para lograr un vuelo pausado. Aminoró su velocidad hasta que el viento no fue más que un susurro en su cara, hasta que el océano pareció detenerse allá abajo. Entornó los ojos en feroz concentración, contuvo el aliento, forzó aquella torsión un... sólo... centímetro... más...Encrespáronse sus plumas, se atascó y cayó. Las gaviotas, como es bien sabido, nunca se atascan, nunca se detienen. Detenerse en medio del vuelo es para ellas vergüenza, y es deshonor.


Pero Juan Salvador Gaviota, sin avergonzarse, y al extender otra vez sus alas en aquella temblorosa y ardua torsión -parando, parando, y atascándose de nuevo-, no era un pájaro cualquiera. La mayoría de las gaviotas no se molesta en aprender sino las normas de vuelo más elementales: como ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas, no es volar lo que importa, sino comer. Para esta gaviota, sin embargo, no era comer lo que le importaba, sino volar. Más que nada en el mundo, Juan Salvador Gaviota amaba volar. Este modo de pensar, descubrió, no es la manera con que uno se hace popular entre los demás pájaros. Hasta sus padres se desilusionaron al ver a Juan pasarse días enteros, solo, haciendo cientos de planeos a baja altura, experimentando.

...
(Comienzo del libro "Juan Salvador Gaviota" ) Richard Bach


domingo, 17 de junio de 2012

Educar...


Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.
Gabriel Celaya

sábado, 16 de junio de 2012

Busca quién eres...

EL TIGRE QUE BALABA


Al atacar a un rebaño, una tigresa dio a luz y poco después murió. El cachorro creció entre las ovejas y llegó él mismo a tomarse por una de ellas, y como una oveja llegó a ser considerado y tratado por el rebaño. 

Era sumamente apacible, pacía y balaba, ignorando por completo su verdadera naturaleza. Así transcurrieron algunos años. 

Un día llegó un tigre hasta el rebaño y lo atacó. Se quedó estupefacto cuando comprobó que entre las ovejas había un tigre que se comportaba como una oveja más. No pudo por menos que decirle: 

--Oye, ¿por qué te comportas como una oveja, si tú eres un tigre? 

Pero el tigre-oveja baló asustado. 

Entonces el tigre lo condujo ante un lago y le mostró su propia imagen. 

Pero el tigre-oveja seguía creyéndose una oveja, hasta tal punto que cuando el tigre recién llegado le dio un trozo de carne ni siquiera quiso probarla. 

--Pruébala -le ordenó el tigre. 

Asustado, sin dejar de balar, el tigre-oveja probó la carne. En ese momento la carne cruda desató sus instintos de tigre y reconoció de golpe su verdadera y propia naturaleza. 
Cuentos clásicos de India
Recop. Ramiro Calle





jueves, 12 de abril de 2012

Disfruta tu búsqueda...

EL BUSCADOR
Un buscador es alguien que busca, no necesariamente que encuentra.
Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe que es lo que esta buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.
Un día, él buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de si mismo, así que dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, un colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada....una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.
De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.
El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor.
Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción...:

Abdul Target, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida.
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.
Mirando a su alrededor el hombre de dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía:

Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses, y 3 semanas

El buscador se sintió terriblemente conmocionado.
Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba.
Una por una, empezó a leer las piedras.
Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años...
Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.
El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No, ningún familiar- dijo el buscador- ¿qué pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que los ha obligado a construir un cementerio de chicos?!!!!!!
El anciano se sonrió y dijo:
-Puede usted serenarse. No hay terrible maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré...
Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello.
Y es tradición entre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:
A la izquierda, que fue lo disfrutado....
A la derecha, cuanto tiempo duró el gozo...
Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?, ¿una semana?,¿dos?,¿tres semanas y media?...
Y después... la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana'...
¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo...?
¿Y el casamiento de los amigos?
¿Y el viaje más deseado...?
¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?.
¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?...
Así... vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos...cada momento.
Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque Ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo VIVIDO.
Jorge Bucay


jueves, 29 de marzo de 2012

Si afinas tu violín...

EL POBRE VIOLINISTA 

Esta historia es sobre un hombre que reflejaba en su forma de vestir la derrota, y en su forma de actuar la mediocridad total.
Ocurrió en París, en una calle céntrica aunque secundaria. Este hombre, sucio, maloliente, tocaba un viejo violín. Frente a él y sobre el suelo estaba su boina, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa. El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era del todo imposible identificarla debido a lo desafinado del instrumento, y a la forma displicente y aburrida con que tocaba ese violín.
Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano, pasó frente al mendigo musical. Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes. Y no pudieron menos que reír de buena gana.

La esposa le pidió a su marido, el concertista, que tocara algo. El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del mendigo, y decidió hacer algo. Le solicitó el violín. Y el mendigo musical se lo prestó con cierto resquemor.

Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas. Y entonces, vigorosamente y con gran maestría arrancó una melodía fascinante del viejo instrumento. Los amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron a arremolinarse para ver el improvisado espectáculo.
Al escuchar la música, la gente de la cercana calle principal acudió también y pronto había una pequeña multitud escuchando arrobada el extraño concierto. La boina se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes de todas las denominaciones.

Mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, con tanta alegría. El mendigo musical estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos:        

"¡Ese es mi violín! ¡Ese es mi violín!". 
Lo cual, por supuesto, era rigurosamente cierto.


Y tú,... ¿cómo tocas el violín que te entregó la vida?
Desconocido


martes, 13 de marzo de 2012

¿Dónde buscamos la paz?...

BUSCANDO LA PAZ

Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas del reino lo intentaron...
El rey, que observó y admiró todas las pinturas, solamente se fijó en dos que le gustaron realmente y tuvo que escoger entre ellas...
La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas placidas montañas que lo rodeaban. Sobre estas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron esta pintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta.
La segunda pintura también tenía montañas. Pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacifico. 
Pero cuando el rey observo cuidadosamente esta extraña pintura, miró tras la cascada y observó un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en su nido...
Paz perfecta... se preguntaba el rey dubitativo... al cabo de un buen rato pensando... alzó su mano en alto y dijo: -¡Ya está!- acabo de ver claro que es para mí la paz perfecta...
-¿Cuál ha elegido majestad?- preguntaron curiosos los asistentes.
-Sin duda la segunda- respondió el rey. 
-¿La segunda?- contestaron sorprendidos. -¿No es demasiado estridente para reflejar la paz?- comentó uno de los pintores asombrado.
-No- contestó el rey. -¿Sabes por qué?- continuó diciendo -porque-, empezó a explicar el rey, -paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz-.
Desconocido
Adaptación propia



lunes, 12 de marzo de 2012

Lo realmente valioso...

EL MENDIGO
Se acercaba mi cumpleaños y quería ese año pedir un deseo especial al apagar las velas de mi pastel.
Caminando por el parque me senté al lado de un mendigo que estaba sentado en uno de los bancos, el más retirado, viendo dos palomas revolotear cerca del estanque y me pareció curioso ver a un hombre de aspecto abandonado, mirar las avecillas con una sonrisa en la cara que parecía eterna. Me acerqué a él con la intención de preguntarle por qué estaba tan feliz.
Quise también sentirme afortunado al conversar con él para sentirme más orgulloso de mis bienes, porque yo era un hombre al que no le faltaba nada, tenía mi trabajo que me producía mucho dinero, claro ¿cómo no iba a producírmelo trabajando tanto?, tenía mis hijos a los cuales gracias a mi esfuerzo tampoco les faltaba nada y tenían los juguetes que quisiesen tener.
En fin gracias a mis interminables horas de trabajo no les faltaba nada a mi familia. Me acerqué entonces al hombre y le pregunte, ¿Caballero que pediría usted como deseo en su cumpleaños?. Pensando yo que el hombre me contestaría que dinero y así de paso yo darle unos billetes que tenía y hacer la obra de caridad del año.
No sabe usted mi asombro cuando el hombre me contesta lo siguiente con la misma sonrisa en su rostro que no se le había borrado y nunca se le borró: Amigo, si pidiese algo más de lo que tengo sería muy egoísta, yo ya he tenido de todo lo que necesita un hombre en la vida y más. Vivía con mis padres y mi hermano antes de perderlos una tarde de junio, hace mucho, conocí el amor de mi padre y mi madre que se desvivían por darme todo el amor que le será posible dentro de nuestras limitaciones económicas. Al perderlos, sufrí muchísimo pero entendí que hay otros que nunca conocieron ese amor, yo sí y me sentí mejor.
Cuando joven conocí una niña de la cual me enamoré perdidamente, un día la besé y estalló en mí el amor hacia aquella joven tan bella que cuando luego se marchó, mi corazón sufría tanto... Recuerdo ese momento y pienso que hay personas que nunca han conocido el amor y me siento mejor.
Un día en este parque un niño correteando cayó al piso y comenzó a llorar, yo fui, lo ayudé a levantarse, le sequé las lágrimas con mis manos y jugué con él por unos instantes más y aunque no era mi hijo me sentí padre, y me sentí feliz porque pensé que muchos no han conocido ese sentimiento.
Cuando siento frío y hambre en el invierno, recuerdo la comida de mi madre y el calor de nuestra pequeña casita y me siento mejor porque hay otros que nunca lo han sentido y tal vez no lo sentirán nunca. Cuando consigo dos piezas de pan comparto una con otro mendigo del camino y siento el placer que da compartir con quien lo necesita, y recuerdo que hay unos que jamás sentirán esto.
Mi querido amigo, qué más puedo pedir a la vida cuando lo he tenido todo, y lo más importante es que estoy consciente de ello. Puedo ver la vida en su más simple expresión, como esas dos palomitas jugando, ¿qué necesitan ellas? lo mismo que yo, nada... Estamos agradecidos de esto, y sé que usted pronto lo estará también.
Miré hacia el suelo un segundo como perdido en la grandeza de las palabras de aquel sabio que me había abierto los ojos en su sencillez, cuando miré a mi lado ya no estaba, sólo las palomitas y un arrepentimiento enorme de la forma en que había vivido sin haber conocido la vida. Jamás pensé que aquel mendigo me daría el regalo más precioso que se le puede dar a un ser humano... La Humildad.
Desconocido