lunes, 11 de febrero de 2013

DIFICULTADES DEL SUEÑO EN MENORES DE CINCO AÑOS



Muchas veces la hora de acostarse se convierte en una auténtica pesadilla para muchos padres, pues los pequeños/as se resisten a acostarse y demandan mayor atención en momentos en los que por lo general, ya nos encontramos cansados y con menos paciencia de la que cabría esperar.

Normalmente las dificultades para dormir en menores de cinco años se deben a la falta de aprendizaje de hábitos que propicien el inicio y mantenimiento del sueño. A esto se le suma que los padres, muchas veces por desconocimiento, por atajar el problema de manera rápida o por su buena intención, suelen reforzar una serie de conductas inadecuadas relacionadas con el dormir.

El problema normalmente se inicia ante la falta de recursos de los padres para afrontar las primeras dificultades del sueño del bebé, y se agudiza con el paso del tiempo, cuando intentan introducir nuevos cambios en sus costumbres para intentar dormirles: cantarle, mecerle, darle agua, acostarse con él, etc.

Además, cuando el niño va creciendo, los problemas pueden agravarse ya que es capaz de expresar verbalmente sus quejas además de levantarse para ir a la cama con los padres.

Para que podamos reducir al máximo este problema, podemos tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

Ø  Mantener una Higiene del sueño adecuada: a través de este procedimiento se intenta disminuir la ocurrencia de conductas que puedan interferir en el sueño y fomentar ciertos hábitos facilitadores del sueño.

Consiste principalmente en:

·         Cuidar los hábitos alimenticios:
o   Limitar el consumo de estimulantes por la tarde-noche.
o   Beber leche antes de acostarse, ya que además de contribuir a conciliar el sueño (contiene triptófano, facilitador del sueño), ayuda a evitar despertares por hambre.
o   Si se despierta, no darle de comer, para que no se acostumbre a despertarse por hambre.



·         Regularidad del ritmo vigilia-sueño: conocer las preferencias del niño respecto al sueño y, dentro de los límites posibles, establecer un horario regular aunque algo flexibles, para transformarlo en un hábito.

·         Establecer rituales que señalen la hora de dormir: ducharse, cenar, lavarse los dientes, leer un cuento, y dormir…



·       Evitar realizar actividades estimulantes (juegos de correr, saltar, etc.) eso hacerlo sólo por el día. Si se observa una elevada activación en la tarde-noche, resultaría útil enseñarle un método de relajación para que lo practique al acostarse. (Remitirse a la entrada del blog sobre la relajación en niños)

·         Evitar el uso del dormitorio para jugar, comer o ver la tv, si no es posible, al menos no usar la cama para esos fines.

·         Reducir el ruido, mantener una temperatura y humedad media adecuada, colchón y almohada en buen estado, etc.

·         Averiguar si existen problemas emocionales que puedan alterar al pequeño/a y, en momentos de elevada ansiedad, ayudarse con los ejercicios de relajación antes de acostarse.

Ø  Reforzar por la mañana sus progresos si la noche anterior ha cumplido con su ritual, debemos reforzar de manera clara sus éxitos, eso le hará sentirse bien y le servirá para continuar haciéndolo las siguientes noches.



QUÉ TENEMOS QUE TENER EN CUENTA COMO PADRES

Los papás y mamás deberán observar los siguientes aspectos:

-      Características como tiempo para dormirse, número de despertares,…
-      Quejas que tiene el niño: llantos, gritos, levantarse,…
-      Cómo ha evolucionado el problema: desde cuándo, si en algún momento duerme mejor,…
-      Horarios de sueño del niño/a: acostarse, levantarse, siestas, tiempo que duerme al día,…
-      Actividades que habitualmente realiza antes de irse a la cama.
-      Actividades diarias: guardería/colegio, juego, alimentación,…
-      Condiciones del dormitorio: temperatura, acceso al interruptor de luz,…
-    Comportamiento que ellos como padres tienen ante el problema: ponerse nervioso, cantarle,…

Es importante que ambos padres colaboren, si no es así, el que no acude puede reforzar el comportamiento inadecuado que el otro está tratando de extinguir, con lo que se incrementa notablemente la resistencia a la extinción de las conductas de queja.

Como padres tenemos que tener presente que no es un problema grave, sino un aprendizaje inadecuado que afecta a un 30% de los menores de 5 años.

También hay que comprender que es normal que se despierte, pero que del mismo modo, el niño/a debe dormirse solo.

Para empezar podemos:

-    Detectar y modificar todos los aspectos de las actividades diarias y condiciones del dormitorio que puedan interferir en la conducta de dormir (como se ha indicado en los aspectos relativos a la higiene del sueño).

-    Propiciar la realización de actividades relajantes (baño) en la tarde-noche.

-    Instaurar una rutina inmediata a ir a la cama (5-10 minutos antes). Puede ser leer un cuento, cantarle una canción o nana… no se trata que se duerma mientras se realiza, sino que asocie la actividad grata con irse a la cama. Se le debe recordar que se aproxima la hora de ir a la cama.


-    Se le lleva a la habitación y se le acuesta con frases del tipo: «los papis quieren que aprendas a dormir solito/a, por lo que te vas a quedar aquí en tu cama…buenas noches cariño, que duermas bien». El niño debe estar despierto cuando el padre/madre salga del dormitorio para que aprenda a quedarse solo/a y dormirse durante los despertares.

-    Al salir del dormitorio se cuenta el tiempo de espera hasta volver a entrar, y según la vez que sea, se sigue al pie de la letra, la tabla de tiempos que a continuación facilitamos. Es importante seguir la tabla respetando los tiempos.

SI EL NIÑO/A SIGUE TODAVÍA LLORANDO
Día
1ª espera
Minutos
2ª espera
Minutos
3ª espera
Minutos
Esperas sucesivas
Minutos
1
2
3
4
5
6
7
1
3
5
7
9
11
13
3
5
7
9
11
13
15
5
7
9
11
13
15
17
5
7
9
11
13
15
17
Minutos de espera antes de entrar en la habitación (Estivill y Béjar 1996)

Cuando se vuelve al cuarto tras el tiempo de espera, no se está más de 10 segundos y se le tranquiliza con frases cariñosas sin acercarse a la cama.

Si ha tirado el chupete o los peluches con los que acostumbre a dormir, se le vuelven a colocar sin decirle nada y se sale.

-    A la mañana siguiente se le refuerza por haber dormido solo/a, con elogios, y es importante compartirlo con los abuelos, tíos, y amigos y/o familiares referentes para el niño/a.

Siempre se debe realizar exactamente de la misma forma.

Somos conscientes de que al principio es difícil, pero si se sigue sistemáticamente, los resultados son observables antes de lo que los padres esperan.

Si alguno de los padres no se ve capacitado para seguir el proceso, es importante que se mantenga ajeno o acuda a un especialista que le asesore.
Normalmente se ven resultados a los 6 días.

Si pasada una semana no hubiera resultados, es conveniente valorar si existe algún problema que esté interfiriendo como puede ser el caso de un padre/madre poco sistemático que esté interfiriendo con algún reforzamiento sutil que no se aprecie. En estos casos se recomienda acudir al especialista.



CONSIDERACIONES FINALES
Lo que con este documento se pretende es dar una orientación rápida y una idea general sobre el trastorno del sueño en niños menores de cinco años a causa de malos hábitos en la higiene del sueño.
En ningún caso pretende ser una guía exhaustiva sobre este tema, ni debe extenderse a otras posibles patologías del sueño.
Si cree que necesita ayuda u orientación al respecto, pueden consultar con nosotros y estaremos encantados de guiar su proceso y desarrollar una atención personalizada al caso.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
- Comeche, M. I., Vallejo, M. A. (2005): Manual de terapia de conducta en la infancia. Madrid, Dykinson.


4 comentarios:

  1. Hola Rosi¡¡¡

    He dejado un premio para ti en esta dirección.

    http://psicomont.blogspot.com.es/2013/02/premio-versatile-blogger.html

    Espero que te guste. Un beso
    Montse García

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  2. Claro que me gusta!!
    Muchas gracias por el reconocimiento!!

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